La energética alemana RWE obtuvo un beneficio neto ajustado de 1.300 millones de euros en los seis primeros meses de 2026, frente a los 800 millones del mismo periodo del año anterior. El beneficio por acción (BPA) ajustado pasó de 1,08 euros a 1,77 euros en términos interanuales, un avance del 64%.
El Ebitda ajustado alcanzó los 3.000 millones de euros en el primer semestre, con un crecimiento superior al 40%. La compañía atribuye la mejora a la rentabilidad operativa de todos sus segmentos.
Dos áreas superaron cada una los 1.000 millones de euros de Ebitda ajustado: la de energía eólica y solar terrestre y la de generación flexible.
Más viento y nueva capacidad instalada
Entre los motores de los resultados, el grupo cita la mejora de las condiciones del viento en Europa y la puesta en marcha de nuevos parques eólicos, plantas solares e instalaciones de almacenamiento por baterías.
Desde finales de junio de 2025, la eléctrica ha incrementado su capacidad de producción en 2,6 gigavatios (GW). Tiene otros 10,3 GW en construcción.
«Gracias a nuestra amplia cartera de energías renovables, generación flexible, almacenamiento por baterías, comercialización de energía e infraestructuras de redes, estamos bien posicionados para beneficiarnos del crecimiento de la demanda mundial de electricidad y de la necesaria expansión del sistema energético», afirma Markus Krebber, consejero delegado de RWE.
Previsiones al alza y dividendo confirmado
La compañía recuerda que a finales de julio elevó sus previsiones de beneficios para los ejercicios 2026 y 2027 y reafirma su objetivo de resultados para 2031.
Para el año en curso, el grupo prevé un BPA ajustado de 2,95 euros y un Ebitda ajustado de entre 5.750 y 6.350 millones de euros.
La eléctrica también ha confirmado su objetivo de dividendo de 1,32 euros por acción para 2026.
