Las fábricas de la Comunitat Valenciana han frenado su ritmo de producción debido al fuerte desplome de pedidos que sufren los bienes de consumo. Los datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística sitúan esta caída interanual en un 0,8% para la región.
Este tropiezo veraniego amplía la brecha con el resto del territorio, ya que las cadenas de montaje locales se quedan 2,4 puntos por debajo de la media nacional. Mientras la autonomía mediterránea pierde fuelle, el balance conjunto de España logra firmar un sólido incremento del 1,6%.
El mapa de las dos velocidades
La radiografía del «IPI» dibuja un escenario estatal muy desigual donde la producción consigue aumentar en once comunidades autónomas, dejando los números rojos solo para las seis restantes. El empuje industrial norteño y sureño contrasta fuertemente con la ralentización de la costa este.
Navarra encabeza el crecimiento patrio con un espectacular repunte del 12,7%, seguida muy de cerca por Murcia con un 10,6% y Andalucía con un 7,8%. En la otra cara de la moneda se hunde Extremadura con un grave retroceso del 7,9%, acompañada en las pérdidas por Cataluña y Cantabria.
Un año de claro estancamiento
El bache del mes de agosto no es un simple caso aislado, ya que el acumulado de todo el año arrastra un descenso del 0,7% para el negocio valenciano. Esta atonía sostenida choca directamente con la media nacional, que en lo que va de curso defiende un crecimiento del 1,4%.
Al abrir el foco hacia el destino económico de los productos fabricados, la culpa de esta recesión autonómica recae sobre los bienes de consumo, que se dejaron un 4,5%. El golpe comercial ha sido especialmente duro para los productos duraderos, que se han desplomado un histórico 14,9%.
La resistencia de la maquinaria
Los artículos de consumo que no son duraderos también han contribuido a este enfriamiento fabril, aunque con un descenso mucho más moderado del 3,7%. Sin embargo, el balance oficial también arroja algunos destellos verdes que han evitado un descalabro logístico todavía mayor.
El gran salvavidas de las naves valencianas ha sido la maquinaria, ya que los bienes de equipo han conseguido despegar un prometedor 6,5%. El segmento de la energía también se suma a lo positivo con una subida del 2,9%, mitigando las pérdidas del 2,8% que sufrieron los bienes intermedios.
