Petróleo y bolsas suben ante la crisis de EE. UU. e Irán

La volatilidad marca el pulso de los mercados mientras el conflicto en Oriente Medio amenaza el suministro energético.
Planta de extraccion de petroleo Planta de extraccion de petroleo
Planta de extraccion de petroleo :: RTVE

Tras cinco meses de conflicto, el mercado del crudo sufre un estrés sin precedentes. El cierre del estrecho de Ormuz paralizó 20 millones de barriles diarios, dejando a los inversores al límite operativo.

Jim Burkhard, directivo de S&P Global, define este bloqueo directo como un «shock» total para el sector. Desde los primeros ataques en febrero, las cotizaciones han encadenado una montaña rusa de repuntes y caídas brutales.

La mayor disrupción de la historia

Bob McNally, exasesor de la Casa Blanca, señala que esta parálisis rompe cualquier modelo de previsión. El mercado lidia ahora con la «mayor perturbación de la historia» y con infraestructuras atrapadas en zona de guerra.

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Las declaraciones cruzadas de Donald Trump agitan aún más el escenario. Sus promesas de acuerdos inminentes o el rechazo a las compensaciones que exige Irán hacen que los algoritmos financieros operen con un frenesí absoluto.

Adaptación a contrarreloj

Pese al pánico inicial, el barril de Brent promedia los 94 dólares, frenando los pronósticos más catastrofistas. El mercado logró amortiguar el golpe reduciendo el consumo diario y tirando de reservas estratégicas.

China hundió sus compras, la AIE liberó 400 millones de barriles y Estados Unidos pisó el acelerador de su producción. A la par, Arabia Saudita desvió sus flujos hacia el mar Rojo para evitar el tapón comercial.

El dolor en el surtidor de gasolina

El verdadero drama golpea a los productos refinados, que sufren un cuello de botella estructural. El diésel ha duplicado su precio desde febrero y la gasolina ha escalado un 50 %, castigando el bolsillo del consumidor final.

La guerra dañó refinerías clave y los ataques de Ucrania inutilizaron casi un tercio de la capacidad rusa. Esto impide compensar la demanda global de forma rápida y dispara los márgenes de beneficio de las petroleras.

El fantasma de la inflación acecha

A día de hoy, el Brent roza los 90 dólares y el oro escala hasta los 4.400 dólares. La tensión también crece en el estrecho de Bab el Mandeb, donde los hutíes acaban de atacar un nuevo buque comercial.

Este encarecimiento energético amenaza con dinamitar los esfuerzos por contener la inflación. Wall Street aguarda con cautela el último dato de precios en EE. UU., cruzando los dedos para que el indicador se relaje al 3,4%.

Asia marca una nota de optimismo

Si la inflación no cede, la Reserva Federal podría mantener los tipos de interés altos, encareciendo el crédito corporativo. Los rendimientos de la deuda estadounidense ya empujan las hipotecas a máximos anuales.

Mientras Occidente calcula riesgos, los parqués asiáticos cerraron la jornada con un claro impulso al alza. El Kospi surcoreano voló por encima del 4% impulsado por gigantes tecnológicos como «Samsung Electronics» y el sector de los microchips.

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