El índice Stoxx 600 se sitúa en niveles récord mientras la economía del Viejo Continente resiste el impacto del conflicto de Irán mucho mejor de lo esperado por los analistas. Esta fortaleza macroeconómica, unida a una política monetaria predecible y a una baja dependencia del sector tecnológico, ha reactivado con fuerza el apetito comprador.
Las bolsas europeas registraron una entrada neta de 2.440 millones de dólares en la semana previa al 12 de agosto, marcando el mayor flujo de capital desde finales de febrero. Este dinamismo coincide con un euro en máximos de tres meses, cotizando en torno a los 1,17 dólares tras revalorizarse un 3% desde junio.
Refugio frente a la volatilidad de la IA
A diferencia de los parqués asiáticos y estadounidenses, Europa se ha mantenido protegida de los bruscos vaivenes bursátiles gracias a su limitada exposición a la inteligencia artificial. Mientras mercados como el de Corea del Sur cayeron un 20% tras subir un 70% previo, los parqués europeos muestran una evolución mucho más equilibrada.
El sector tecnológico apenas representa el 10% del índice de referencia comunitario, que se encuentra dominado por la banca comercial, la industria manufacturera y el sector farmacéutico. Además, el indicador de sorpresas económicas de Citi para la región ha tocado su nivel más elevado en tres años.
Resultados récord y descuento frente a Wall Street
Las corporaciones integradas en el selectivo paneuropeo prevén un crecimiento de beneficios del 24,1% para el segundo trimestre del ejercicio, marcando su mejor registro en casi cuatro años. En lo que va de año, las acciones acumulan una revalorización media del 10%, frente al avance del 13% registrado por el S&P 500.
Pese a este rally, los valores del continente cotizan con un descuento del 26% respecto a sus competidores estadounidenses, negociándose a 15 veces sus beneficios proyectados. Estrategas de firmas como Morgan Stanley o Jupiter Asset Management subrayan que esta brecha ofrece una excelente oportunidad de diversificación patrimonial.
Fortaleza fiscal y disciplina presupuestaria
La confianza inversora también se apoya en el menor riesgo fiscal soberano que presentan potencias como Alemania, cuya deuda pública se sitúa en torno al 60% del PIB. Esta cifra contrasta con el elevado endeudamiento de Estados Unidos, que ya roza el 120% del PIB.
La claridad en las directrices del Banco Central Europeo aporta certidumbre a los operadores frente a las dudas en la Reserva Federal. Los analistas de BlueBay anticipan que el diferencial podría ensancharse a favor de Europa si el crecimiento norteamericano se frena ante el peso de sus obligaciones fiscales.
