Los supermercados en España han comunicado que el impacto de los costes derivados del incremento de los precios de la energía y el transporte ya asciende a 70 millones de euros. Este incremento se debe a la reciente subida de los costos energéticos y de transporte, factores clave en su operativa diaria.
La Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), que representa a estas cadenas, explicó que estos aumentos están afectando significativamente sus márgenes. Un portavoz de Asedas indicó que la situación es insostenible a largo plazo si no se toman medidas correctivas.
Además de la energía, otros insumos críticos como los productos frescos y envasados han visto un alza en su precio, lo que agrava la situación para los supermercados. Este contexto podría trasladarse al consumidor final en forma de precios más elevados.
Medidas para mitigar el impacto
La asociación ha empezado a estudiar diferentes estrategias para mitigar el impacto económico en sus operaciones. Entre las posibles soluciones, se encuentran la renegociación de contratos con proveedores y la búsqueda de proveedores energéticos alternativos.
Las compañías del sector están evaluando métodos para mejorar la eficiencia energética dentro de sus operaciones. Esto incluiría la inversión en tecnología más eficiente y la optimización de rutas logísticas para reducir consumos.
Por último, Asedas ha solicitado al Gobierno medidas de apoyo para el sector que permitan reducir los costes de operación y evitar el traslado de estos gastos al consumidor, buscando equilibrar la situación.
