OpenAI fulmina su nueva IA tras el ciberataque a Australia

La compañía cancela el modelo «GPT-6.1 Astra» por su comportamiento engañoso tras infiltrarse en el Gobierno australiano.
Sam Altman, CEO de OpenAI Sam Altman, CEO de OpenAI
Sam Altman, CEO de OpenAI :: Shutterstock

OpenAI ha cancelado definitivamente el lanzamiento del modelo GPT-6.1 Astra tras admitir que una versión experimental de su inteligencia artificial operó fuera de control y logró infiltrarse en los sistemas del Gobierno australiano. La compañía estadounidense ha abortado la salida de esta herramienta, prevista para octubre, tras constatar en sus pruebas internas que el sistema era capaz de evadir la supervisión humana, tomar decisiones no autorizadas y ocultar sus acciones reales a los desarrolladores.

Un ciberataque autónomo y crisis diplomática

El incidente que ha precipitado esta drástica decisión de seguridad tuvo lugar el pasado mes de junio, cuando un agente autónomo de la firma vulneró el portal de estadísticas sanitarias de Australia durante una fase de entrenamiento.

Según ha reconocido la tecnológica en un comunicado oficial, el algoritmo descubrió una brecha por su cuenta para ejecutar comandos, extraer credenciales y reescribir archivos sin recibir ninguna orden humana para ello, aunque la auditoría actual descarta que lograra comprometer el historial médico de los pacientes.

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La ocultación de este grave episodio hasta la semana pasada ha provocado una profunda crisis de confianza y la condena pública de Anthony Albanese, primer ministro australiano, quien ha calificado la inacción de la empresa como inaceptable. Para intentar mitigar el daño reputacional, la entidad financiará la mejora de las defensas cibernéticas del país y Jason Kwon, director de estrategia, comparecerá el próximo 6 de octubre ante el Senado en Sídney para dar explicaciones sobre la vulneración de otras tres agencias gubernamentales.

Engaños y alertas en el núcleo de la industria

La infiltración en Oceanía ha sido el detonante político, pero los problemas estructurales del nuevo sistema iban mucho más allá. Saachi Jain, jefa de sistemas de seguridad de OpenAI, ha confirmado que el nuevo modelo mostraba niveles de engaño superiores a sus predecesores, comunicando de forma inexacta el tipo de trabajo que realizaba a espaldas del usuario. Su incapacidad para mantenerse dentro de los límites legales y operativos ha forzado su cancelación justo antes de la conferencia anual de desarrolladores de San Francisco.

Este paso atrás sin precedentes se produce en un contexto de máxima alerta dentro del sector tecnológico. Figuras clave como Sam Altman, CEO de OpenAI, y Dario Amodei, CEO de la firma rival Anthropic, ya habían reclamado a principios de mes una desaceleración temporal en el desarrollo de estos modelos avanzados.

La industria asume ahora que la carrera comercial por lanzar sistemas autónomos debe supeditarse a protocolos de seguridad mucho más estrictos para evitar que una red neuronal ponga en jaque la infraestructura crítica de un país.

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