Si vas a hacerlo y puedes hacerlo, ¿por qué esperar?

Las fechas son…

 30/10

18-19/11

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17-18/12

28-29/01

Las tres primeras este año y la última en enero de 2016.

¿Qué a qué me refiero? Es el calendario de las próximas reuniones del Banco de Japón (BoJ por sus siglas en inglés), comenzando por la del viernes.

El mercado da por hecho que habrá nuevas medidas expansivas en algún momento de estas reuniones pero, considerando el discurso más reciente (desde el BoJ y hasta desde el Gobierno) parece que por el momento pueden optar por esperar acontecimientos. Pero, ¿esperar a qué?.

Nosotros esperamos que este viernes el BoJ revise a la baja sus perspectivas de crecimiento e inflación en los dos próximos años fiscales. Y para 2017 se espera que el impacto de la prevista subida de impuestos lleve de nuevo a un deterioro económico con crecimiento previsto (oficialmente) de un 0,2%. Con todo, ni aun así se conseguiría alcanzar el objetivo de inflación del 2,0%. Pero no estaría lejos, es cierto.

De nuevo, ¿esperar a qué?

Por un lado, siempre se puede decir que el anuncio de próximas medidas desde el Banco Central Europeo (BCE) con un impacto al alza de las Bolsas mundiales y subida del dólar (también frente al yen) reduce la necesidad de que el BoJ tome medidas de forma inmediata. Por otro, es cierto que la combinación de tipos de interés más bajos en China y expectativas de más medidas expansivas en Europa podría obligar también al BoJ a tomar nuevas decisiones. ¿Una contradicción con lo anterior? Es evidente. Es el dilema al que se enfrentan los bancos centrales ahora. Pero, en mi opinión, en el caso del BoJ sería sólo una cuestión de tiempo.

El día 29, antes de la reunión, esperamos que se publique la cifra de producción industrial de septiembre. ¿Nuestra previsión? Esperamos un descenso del 0,7% mensual, quizás el nivel más bajo durante este mes desde hace dos años.

Con todo, también es cierto que el BoJ puede sugerir que la inflación sin energía es cercana al 1,0%. Y que es la debilidad internacional, no tanto la demanda doméstica (que en mi opinión tampoco muestra un mayor dinamismo) la que presiona abajo el producto. Además, desde el Gobierno tampoco se ve ahora con buenos ojos una potencial depreciación del yen que fuerce un deterioro del poder de compra interno. Son factores que facilitan que finalmente se opte por no tomar nuevas decisiones. Aunque, sigue sin convencerme que se trate de un mero aplazamiento.

¿Qué podría hacer el BoJ? Más de lo mismo (ampliar la compra de papel, renta fija y ETF por 20 tr. de yenes en el año) o aumentar la flexibilidad, importe incluido, en los préstamos a entidades financieras. En definitiva, como en el caso del QE, también más de lo mismo aunque quizás sí deberíamos advertir en este punto que siempre se puede afinar más con la experiencia. ¿No lo ven así?

José Luis Martínez Campuzano es estratega de Citi en España.

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