Un fallo de Starship lleva a SpaceX por debajo de su OPV

La compañía cae un 3% y cierra bajo el precio de su OPV tras abortar en el último segundo el decimotercer vuelo de Starship
Cohete Star 14 de SpaceX Cohete Star 14 de SpaceX
Cohete Star 14 de SpaceX :: SpaceX

SpaceX ha sufrido un nuevo revés en bolsa después de cancelar en el último segundo el decimotercer vuelo de prueba de Starship. Las acciones de la compañía terminaron la sesión del jueves con una caída del 3,08%, hasta los 131,11 dólares, y continuaron retrocediendo en las operaciones posteriores al cierre.

La cotización cerró así por debajo de los 135 dólares fijados para su oferta pública de venta por primera vez desde su debut en el Nasdaq el pasado 12 de junio. La compañía había llegado a superar los 225 dólares durante sus primeras jornadas como empresa cotizada.

El descenso se produjo después de que Starship activara automáticamente su sistema de cancelación cuando faltaba menos de un segundo para el despegue desde las instalaciones de Starbase, en Texas. Varios de los motores Raptor del propulsor Super Heavy no llegaron a encenderse correctamente.

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Cuatro motores no llegaron a encenderse

La retransmisión de SpaceX mostró que cuatro de los 33 motores del cohete no estaban funcionando durante la secuencia de ignición. Los otros 29 motores se apagaron inmediatamente y el vehículo permaneció sujeto a la plataforma de lanzamiento.

El sistema automático actuó como estaba previsto y evitó que el cohete despegara sin disponer del empuje suficiente. Se trata de la primera vez que una Starship completa experimenta una cancelación de este tipo cuando se encontraba a escasos segundos de abandonar la plataforma.

Elon Musk explicó posteriormente que algunos motores no habían arrancado y que dos unidades Raptor serán retiradas y sustituidas antes de realizar un nuevo intento. El directivo considera probable que el lanzamiento pueda retomarse a comienzos de la próxima semana.

El vuelo tenía previsto transportar 20 satélites Starlink de nueva generación y probar su despliegue durante una trayectoria suborbital de aproximadamente una hora. Era la primera misión de prueba de Starship que llevaba satélites operativos en lugar de simuladores de carga.

Algunos de esos dispositivos debían comunicarse con satélites Starlink que ya se encuentran en órbita y tomar imágenes del escudo térmico de la nave. Ni el propulsor Super Heavy ni la etapa superior estaban destinados a ser recuperados tras el vuelo.

El incidente contrasta con el lanzamiento completado por SpaceX unas horas antes desde California. Un Falcon 9 puso en órbita 21 satélites militares para la Agencia de Desarrollo Espacial de Estados Unidos y consiguió aterrizar con éxito su primera etapa.

El entusiasmo de la OPV pierde fuerza

Las acciones de SpaceX acumulan una caída cercana al 42% desde el máximo alcanzado tras su estreno bursátil. El retroceso refleja la pérdida de impulso de una OPV que llegó a situar temporalmente la valoración de la empresa por encima de los 2,6 billones de dólares.

Starship representa una pieza central de la estrategia de SpaceX, ya que la compañía confía en su capacidad de carga y reutilización para ampliar la red Starlink, reducir los costes de lanzamiento y desarrollar nuevas líneas de negocio relacionadas con infraestructuras orbitales.

El desarrollo también resulta esencial para los planes lunares de la NASA. La agencia estadounidense ha seleccionado una versión de Starship como módulo de aterrizaje para futuras misiones Artemis, por lo que cada prueba se ha convertido tanto en un examen tecnológico como en un posible catalizador para la cotización de SpaceX.

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