Puig y Estée Lauder han puesto fin a las negociaciones para una posible fusión entre ambas compañías tras no alcanzar un acuerdo. La operación habría creado uno de los mayores grupos mundiales de belleza premium, con marcas como Carolina Herrera, Charlotte Tilbury, Clinique, MAC o Tom Ford Beauty.
La compañía española comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que las conversaciones habían terminado sin acuerdo. José Manuel Albesa, consejero delegado de Puig, defendió que este desenlace no modifica la estrategia del grupo, centrada en el crecimiento rentable, la construcción de marca y la belleza de alta gama.
La posible fusión se había conocido el 23 de marzo de 2026 y podía dar lugar a un gigante del sector valorado en torno a 40.000 millones de dólares. Las ventas conjuntas habrían situado al nuevo grupo entre los principales actores globales de la cosmética y la perfumería.
El mercado premia la ruptura
La reacción bursátil favoreció a Estée Lauder. Sus acciones subieron más de un 10% tras conocerse el fin de las conversaciones, después de que los inversores valoraran de forma positiva que la compañía mantenga el foco en su plan de recuperación.
El grupo estadounidense atraviesa una etapa de reestructuración, con ajustes de plantilla, cierre de puntos de venta y una estrategia orientada a recuperar ventas tras varios ejercicios de presión en el negocio. Ese contexto había elevado las dudas sobre la conveniencia de abordar una integración de gran tamaño.
En el caso de Puig, la operación podía reforzar su escala internacional, pero también planteaba retos de gobernanza, integración y reparto de poder entre dos compañías con fuerte control familiar. Según Financial Times, las conversaciones se atascaron por cuestiones vinculadas a la representación en el consejo y al equilibrio entre las familias fundadoras.
Puig mantiene su hoja de ruta
Puig seguirá operando de forma independiente tras su salida a Bolsa en 2024. La compañía mantiene su apuesta por una cartera de marcas centrada en fragancias, maquillaje y cuidado de la piel, con nombres como Rabanne, Carolina Herrera, Jean Paul Gaultier, Byredo o Charlotte Tilbury.
La ruptura deja en pausa una de las grandes operaciones corporativas del sector belleza, en un momento de concentración creciente y presión sobre los márgenes. Para Puig, el mensaje al mercado busca ser claro: no habrá fusión, pero sí continuidad en su estrategia de crecimiento selectivo.
