CaixaBank suma agentes de IA a su defensa digital

CaixaBank suma agentes de inteligencia artificial a su ciberseguridad y destina 140 millones extra tras crecer un 46% los ataques.
Sede de CaixaBank en Barcelona Sede de CaixaBank en Barcelona
Sede de CaixaBank en Barcelona :: The Officer

Los ataques informáticos contra CaixaBank crecieron un 46% en el primer semestre de 2026 frente al mismo tramo del ejercicio anterior, según recoge su último informe financiero. La entidad responde con un programa que incorpora agentes de inteligencia artificial a sus equipos de defensa digital y con una dotación adicional de 140 millones de euros este año para seguridad tecnológica.

El planteamiento es que esos agentes trabajen codo con codo con los especialistas del banco. Intervendrán en el análisis, la investigación y la operación, con la intención de multiplicar la capacidad del área.

El listado de funciones es amplio. Los sistemas anticiparán riesgos y buscarán vulnerabilidades. Revisarán cómo están configurados los entornos de seguridad y examinarán los cambios que se introducen en la tecnología del grupo. También comprobarán si los controles funcionan y acortarán los plazos de investigación cuando salta una alerta o se produce un incidente.

PUBLICIDAD

«Estos sistemas permiten correlacionar y analizar grandes volúmenes de información procedentes de infraestructuras, aplicaciones, procesos de desarrollo, herramientas de seguridad y fuentes de inteligencia de amenazas, identificando patrones de riesgo y proponiendo acciones de mitigación de forma mucho más rápida y eficiente», explican en la entidad.

La amenaza que ha acelerado los planes

El movimiento coincide con la inquietud que ha generado Mythos, el modelo de inteligencia artificial de Anthropic capaz de localizar fallos informáticos en minutos. En manos equivocadas, ese potencial puede convertirse en un arma. La banca lo vive con especial preocupación: cuanto antes queda expuesto un agujero, menos margen hay para taparlo.

Los supervisores han tomado posición. El Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de España avisan de que la herramienta abre la puerta a ofensivas más veloces, mejor coordinadas y más complicadas de frenar. El organismo europeo ha reclamado a las entidades planes de contingencia frente a ese riesgo con fecha límite del 31 de octubre.

Ciclos de revisión que ya no dan la talla

El sector venía reforzando su blindaje con inversiones y con ejercicios como TIBER-ES, que expone a los bancos a ataques controlados para localizar puntos débiles. La regulación también ha apretado: DORA, el marco europeo de resiliencia operativa digital, extiende la vigilancia a los proveedores tecnológicos para que un fallo en un tercero no acabe golpeando a la entidad.

Lo que el banco pretende ahora es que su defensa corra tanto como el adversario. Las rutinas de siempre, apoyadas en trabajo manual y revisiones cada cierto tiempo, se quedan cortas ante amenazas que mutan casi al instante. Ahí entra el apoyo de la inteligencia artificial a los equipos técnicos.

No se trata solo de acumular hallazgos. La prioridad es separar qué debilidades comprometen de verdad al negocio, «lo que contribuye a reducir significativamente los tiempos de detección, respuesta y remediación». El plan añade ataques simulados de forma automática, el estudio de las vías por las que podría caer una infraestructura crítica y una vigilancia continua de los controles técnicos, para adelantarse a quien intente aprovecharlos.

Vigilancia propia y recompensas externas

La tecnología convive con el factor humano. El grupo mantiene el ciberSOC, un equipo interno que cubre las 24 horas todos los días de la semana para atender posibles incidentes, vengan de dentro o de fuera.

Desde 2020 también paga por que le encuentren fallos. Su programa de recompensas reúne a 520 investigadores externos, los llamados hackers éticos, que han comunicado 13 vulnerabilidades de severidad alta o crítica.

La concienciación cierra el esquema, con cursos obligatorios para la plantilla, ensayos de phishing y un boletín de seguridad que se envía a más de 8 millones de clientes. Todo ello se integra en el Plan Director de Seguridad de la Información, incluido en el plan estratégico y sometido a revisiones independientes periódicas.

En el plano de la cooperación, la firma pertenece al Forum for Incident Response and Security Teams (FIRST). Está presente además en el Anti-Phishing Working Group estadounidense y en el Messaging Anti-Abuse Working Group. Con BBVA y Santander impulsó FrauDfense, sociedad contra el fraude financiero en España a la que pueden sumarse otras entidades.

PUBLICIDAD