El banco Santander ha desembolsado unos 10.300 millones de euros para formalizar la adquisición del estadounidense Webster Bank, cuya sede principal se ubica en Connecticut. El acuerdo estratégico se ha estructurado mediante un pago mixto a los accionistas norteamericanos, entregando 48,75 dólares por acción y 2,0548 títulos de la propia firma española.
Esta compleja transacción financiera se divide en un abono en efectivo equivalente al 65% del total de la operación. El 35% restante se ha canalizado íntegramente mediante el canje de acciones, una propuesta que las juntas de ambas entidades aprobaron sin mayores dificultades durante el proceso.
Ampliación de capital y mercado bursátil
Para hacer frente a este multimillonario compromiso, la institución remitió un informe a la CNMV confirmando una ampliación de capital del 2,24%. Este estratégico movimiento corporativo ha alcanzado un valor total de 3.558 millones de euros y ha requerido la emisión de 329 millones de nuevas acciones, las cuales ya han sido entregadas.
La emisión de estos nuevos títulos provocó un leve retroceso bursátil del 0,8% durante la apertura de la sesión, acumulando una caída del 4,8% en los últimos cinco días. A pesar de esta penalización técnica, habitual en empresas compradoras, las acciones del banco logran revalorizarse un 19% en lo que va de año.
Una reordenación a escala global
Esta integración supone la mayor compra corporativa realizada en España durante este año y la más grande del banco desde que Ana Botín asumió la presidencia. El intenso proceso se ha cerrado en apenas seis meses, recibiendo el visto bueno definitivo de la Reserva Federal y operando sin pegas por parte del BCE.
El desembarco masivo en suelo estadounidense forma parte de una gran reordenación de perímetro que incluye otros movimientos internacionales. Durante este mismo ejercicio, el grupo ha vendido su negocio en Polonia por unos 9.000 millones de euros y ha comprado TSB, la filial británica de Sabadell, por 3.000 millones.
El objetivo de dominar Estados Unidos
El área directiva enmarca este acuerdo como una compra complementaria (conocida técnicamente como ‘bolt-on acquisition’) para crecer orgánicamente en territorios donde ya detectan potencial. El gran objetivo financiero de la matriz es alcanzar una rentabilidad del 18% en el mercado americano para el año 2028.
Con esta sólida integración, la corporación aspira a situarse entre las diez principales entidades de banca minorista y empresarial de todo Estados Unidos. La firma adquirida fue creada en 1935 y opera en el noreste del país, destacando especialmente por una envidiable y estable base de depósitos cercana a los 200.000 millones de euros.
Esta inmensa cartera de clientes fidelizados complementará de manera directa los modernos servicios de OpenBank en el territorio norteamericano. Asimismo, la operación servirá de palanca para potenciar la consolidada división de crédito automovilístico que el grupo español orienta hacia la continua concesión de préstamos.
