El Gobierno chino ha comenzado a contactar con potencias tecnológicas como Alibaba o ByteDance para evaluar su interés en los nuevos procesadores de Nvidia. Las autoridades asiáticas ya habrían avanzado su intención de aprobar los permisos de compra para el modelo «RTX Pro 5500».
El Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información ha solicitado a estas firmas que detallen cuántas unidades necesitan y cuál será su uso. Aunque Pekín ha mostrado disposición a dar luz verde, todavía no hay un calendario oficial ni se conocen los criterios de adjudicación.
El impacto del bloqueo estadounidense
Este movimiento supone un balón de oxígeno en plena guerra tecnológica. El bloqueo impuesto por Washington forzó a la firma estadounidense a abandonar el mercado chino, buscando frenar el desarrollo de la inteligencia artificial y protegiendo la seguridad de los datos nacionales.
Jensen Huang, fundador y consejero delegado de Nvidia, reconoció en su momento que este veto hundió su cuota de mercado en China del 95% a cero. Este enorme vacío fue aprovechado por competidores locales como Huawei, aunque la oferta interna sigue sin poder cubrir la altísima demanda.
Un mercado millonario en juego
La autorización para vender los «RTX Pro 5500» eliminaría importantes barreras operativas para la multinacional. Sin embargo, la viabilidad de la operación depende de que Estados Unidos también exima a estos componentes de sus estrictas restricciones de exportación.
Pese a no ser los chips más avanzados del catálogo, el interés de las plataformas asiáticas es colosal. ByteDance, creadora de TikTok, planea adquirir hasta un millón de unidades valoradas en 13.000 dólares cada una, muy por encima del objetivo trimestral de 500.000 ventas fijado por el fabricante.
Diplomacia y tregua arancelaria
Estos sondeos gubernamentales se produjeron justo antes del reciente viaje oficial de Xi Jinping, presidente de China, a Estados Unidos. Durante la visita, el mandatario se reunió con Donald Trump, presidente estadounidense, para prorrogar la tregua comercial hasta principios de 2027.
Este encuentro bilateral culminó con el compromiso de reducir los aranceles en 30.000 millones de dólares. Además, ambas superpotencias acordaron establecer nuevos canales de comunicación y negociación directa para gestionar de forma conjunta los riesgos de la inteligencia artificial.
