DeepSeek prepara su primera gran ronda de financiación con el objetivo de captar cerca de 50.000 millones de yuanes, unos 7.400 millones de dólares, según fuentes citadas por Reuters. La operación situaría a la compañía china de inteligencia artificial entre los grandes actores privados del sector.
La valoración posterior a la inversión podría quedar entre 350.000 y 400.000 millones de yuanes, una horquilla equivalente a entre 52.000 y 59.000 millones de dólares. La cifra confirma el nuevo peso financiero de DeepSeek dentro de la carrera global por la IA.
Liang Wenfeng, fundador de DeepSeek, habría comprometido 20.000 millones de yuanes de su propio patrimonio. El movimiento refuerza su control sobre la compañía y lanza una señal de confianza antes de cerrar la entrada de nuevos socios.
Capital chino para competir
Tencent y CATL se perfilan como los principales inversores externos. Tencent estudia aportar 10.000 millones de yuanes, mientras CATL analiza una inversión de 5.000 millones. Ambas compañías se convertirían en los socios más relevantes de la ronda.
La operación también incluiría conversaciones con el fondo nacional chino de inteligencia artificial, NetEase, JD.com, IDG Capital y Monolith Capital. El número final de inversores sería inferior a diez, según las fuentes consultadas por Reuters.
DeepSeek no ha confirmado la operación ni ha comunicado planes para una futura salida a bolsa. La ronda podría cerrarse en las próximas semanas, aunque los detalles financieros todavía pueden cambiar.
IA, energía y soberanía
La presencia de CATL añade una lectura industrial a la ronda. El gigante de las baterías ha empezado a explorar oportunidades en centros de datos de IA, equipos de energía y soluciones de almacenamiento para grandes cargas de computación.
Para Tencent, la inversión abriría una vía para estrechar la relación con uno de los modelos más competitivos del mercado chino. Su modelo Hunyuan compite en un entorno dominado por DeepSeek, Doubao de ByteDance y Qwen de Alibaba.
La ronda refleja la estrategia de China para construir una industria de IA más autosuficiente, desde los modelos hasta la infraestructura energética que permite entrenarlos y desplegarlos a gran escala.
Una campeona nacional
DeepSeek ganó relevancia internacional con sus modelos V3 y R1, que recibieron atención en Silicon Valley y cuestionaron algunas de las hipótesis estadounidenses sobre la capacidad tecnológica de China.
La compañía se ha convertido en una pieza central de la competición entre China y Estados Unidos por la inteligencia artificial. Su nueva ronda no solo financiaría crecimiento, sino también capacidad de cómputo, talento e integración con grandes grupos industriales chinos.
El mensaje para el mercado es claro: la IA china quiere menos dependencia exterior y más escala propia. DeepSeek pasa de ser una sorpresa técnica a convertirse en una plataforma estratégica para Pekín, sus grandes tecnológicas y su industria energética.
