EEUU interviene los pagos del queroseno venezolano

Washington canaliza pagos del queroseno venezolano hacia cuentas del Tesoro y eleva la presión sobre aerolíneas y navieras.
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Estados Unidos ha dado un nuevo paso en el control financiero sobre el petróleo venezolano. El Departamento del Tesoro obliga a que determinados pagos vinculados a productos petrolíferos de origen venezolano se canalicen hacia cuentas bajo supervisión estadounidense, incluidas operaciones relacionadas con queroseno y combustible de aviación.

La medida afecta a empresas que participan en operaciones de compra, venta, transporte, almacenamiento o comercialización de productos energéticos venezolanos. En la práctica, aerolíneas, navieras y operadores logísticos quedan sometidos a un sistema de pagos más restrictivo cuando intervienen en transacciones autorizadas por Washington.

El esquema distingue entre pagos ordinarios y pagos sensibles. Las compañías pueden abonar tasas locales, permisos y gastos administrativos al Gobierno venezolano, pero los pagos por regalías, impuestos federales o gravámenes por barril deben dirigirse a los fondos depositados bajo control del Tesoro estadounidense.

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Un control directo sobre los ingresos

La clave está en los llamados Foreign Government Deposit Funds, cuentas designadas por el Gobierno de Estados Unidos para retener fondos vinculados a recursos naturales de Venezuela. La Casa Blanca los define como fondos mantenidos por Estados Unidos en nombre del Gobierno venezolano, incluida Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Ese diseño permite a Washington autorizar parte del comercio energético venezolano sin liberar por completo los ingresos asociados. El dinero no se considera propiedad de Estados Unidos, pero queda bajo una custodia pública que limita su transferencia, retirada o uso sin autorización expresa.

El impacto va más allá del crudo. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) incluye dentro del concepto de petróleo venezolano productos derivados como gasolina, nafta, queroseno, combustible de aviación, diésel, asfaltos y otros productos procedentes del procesamiento de hidrocarburos.

Aerolíneas y navieras bajo vigilancia

Para las aerolíneas, el foco se sitúa en el combustible de aviación. El queroseno forma parte de los productos cubiertos por las licencias estadounidenses cuando su origen, refinado o exportación está vinculado a Venezuela. Eso obliga a revisar contratos, intermediarios, bancos y rutas de pago antes de cerrar operaciones.

Para las navieras, el cambio afecta a servicios de transporte, seguros, financiación, logística y entrega. OFAC permite que entidades no estadounidenses participen en actividades necesarias para operaciones autorizadas, pero exige que los pagos a entidades bloqueadas se encaucen por las cuentas indicadas por el Tesoro.

La norma también introduce límites relevantes. Las operaciones deben realizarse en condiciones comerciales razonables, no pueden usar determinados mecanismos de pago y excluyen transacciones con personas o entidades vinculadas a Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba o determinados supuestos relacionados con China.

Energía, sanciones y presión geopolítica

La Administración de Donald Trump mantiene así una política de apertura controlada: permite ciertas operaciones con petróleo venezolano, pero bloquea que los ingresos lleguen libremente a Caracas. Reuters ya había adelantado en febrero que el Tesoro exigía enviar regalías e impuestos federales a fondos gestionados por Estados Unidos.

El resultado es un marco más complejo para compañías energéticas, aerolíneas, navieras, aseguradoras y entidades financieras. Cada operación vinculada al queroseno venezolano exige revisar no solo el producto, sino también quién cobra, dónde se deposita el dinero y bajo qué licencia se ejecuta el pago.

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