El Banco de España resta alarma al repunte de la inflación

El gobernador del Banco de España descarta una alarma inmediata por el alza de precios de agosto y señala a la energía como principal factor.
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El Banco de España ha descartado que el repunte de la inflación registrado en agosto en España y en el conjunto de la eurozona constituya, por ahora, un motivo de inquietud para la política monetaria. Su gobernador ha situado el origen del alza en el componente energético y ha subrayado que el Banco Central Europeo (BCE) y el resto de bancos centrales del sistema vigilan la evolución de los precios.

José Luis Escrivá, gobernador del Banco de España, resumió así el diagnóstico: «todavía no es un momento de preocupación grande». Matizó a continuación que las autoridades monetarias «están siguiendo el tema con mucho cuidado».

Las declaraciones se produjeron ante los medios tras su participación en el IX Foro de Activos Digitales.

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Un repunte concentrado en la energía

Escrivá recordó que la aceleración de los precios «está básicamente en el componente energético». El objetivo, apuntó, pasa por evitar que ese encarecimiento «arraigue» en el índice de precios de consumo (IPC) general.

Mientras el fenómeno mantenga un carácter temporal, el impacto es limitado. Los procesos transitorios, señaló el gobernador, «son menos preocupantes».

El foco de vigilancia se desplaza así hacia los efectos de segunda ronda, es decir, hacia el traslado del encarecimiento de la energía al resto de bienes y servicios.

La geopolítica, principal fuente de incertidumbre

El titular del supervisor vinculó la trayectoria de los precios a factores ajenos a la política monetaria. Los bancos centrales deben permanecer alerta porque la inflación está condicionada por «desarrollos geopolíticos que generan mucha incertidumbre hacia adelante».

Entre esos factores citó de forma expresa el mercado del petróleo. «El precio del petróleo está asociado a todas las vicisitudes en la guerra en Oriente Medio y en Irán y es algo que nos supera y que lo único que podemos hacer es monitorizar y hacer seguimiento», afirmó.

El seguimiento se articula mediante escenarios alternativos. «Lo hacemos desde los sistemas con distintos escenarios y, sobre todo, analizando en qué medida se producen efectos indirectos, efectos de segunda ronda, que serían los más preocupantes porque llevarían a que la inflación se arraigara al consolidar niveles altos», añadió Escrivá.

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