El beneficio industrial de China frena por el bajo consumo

El bajo consumo interno lastra el beneficio industrial del gigante asiático pese al enorme tirón de la inteligencia artificial.
Xi Jinping, presidente de China Xi Jinping, presidente de China
Xi Jinping, presidente de China :: Shutterstock

El crecimiento del beneficio industrial, métrica que evalúa a empresas con ingresos anuales superiores a los 20 millones de yuanes, se frenó bruscamente en agosto arrastrado por la débil demanda interna. Las fábricas chinas vieron cómo sus ganancias interanuales caían al 4,2%, frente al 11,2% registrado durante julio.

Para compensar esta pérdida de poder de fijación de precios, las compañías están volcando todas sus esperanzas en el extranjero. Esta huida hacia los mercados exteriores amenaza con agravar la dependencia comercial de China en un momento de máximo escrutinio por su enorme superávit de exportaciones.

La IA no salva el gasto tradicional

El panorama general dibuja una economía a dos velocidades donde la fiebre por la inteligencia artificial maquilla los números del mercado. Durante los ocho primeros meses del año, la fabricación de ordenadores y equipos de comunicación vio cómo sus ganancias se disparaban un impresionante 110%.

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En la otra cara de la moneda se sitúan las industrias dependientes del gasto directo de los ciudadanos, como la producción de vino, bebidas y té refinado. Estos sectores puramente domésticos se convirtieron en los peores clasificados del país tras encajar un severo hundimiento del 34,7% en sus márgenes.

Esfuerzos frente a la brecha comercial

Ding Meng, economista jefe de China CITIC Bank International, insiste en que impulsar los ingresos de los hogares y expandir la demanda será vital para sostener el crecimiento. De hecho, desde el banco central temen que el propio auge de la IA prolongue la gran brecha estructural entre la oferta y la demanda.

Para intentar aliviar las fricciones, Xi Jinping, presidente de China, acordó la semana pasada en Washington un recorte de aranceles estadounidenses sobre bienes por 30.000 millones de dólares. Pese a este pacto y a la apertura de un diálogo bilateral sobre IA, las tensiones de fondo entre ambas potencias siguen vigentes.

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