La Comisión Europea ha reclamado oficialmente a los países miembros que preparen nuevas medidas de restricción energética para contener el mercado. Dan Jorgensen, comisario de Energía, ha instado a los Veintisiete a reducir la demanda para sostener el llenado de los almacenes frente al frío.
El impacto de la guerra de Irán en los mercados vuelve a dejar al descubierto la enorme exposición del continente a los combustibles importados. Bruselas quiere anticiparse al encarecimiento de los suministros justo cuando se aproxima la temporada de máxima exigencia para las calefacciones.
Apagar luces y bajar termostatos
Para amortiguar el golpe en la factura, el comisario europeo propone recuperar las medidas que ya funcionaron durante la gran crisis energética de 2022. La carta sugiere apagar el alumbrado público innecesario, restringir el uso de calefacción exterior y limitar las temperaturas en edificios públicos.
De momento, el Ejecutivo comunitario apuesta por recomendaciones voluntarias sin imponer recortes obligatorios. Sin embargo, Jorgensen recuerda a los gobiernos que sus planes de emergencia incluyen herramientas severas, como los contratos interrumpibles, que podrían activarse si la situación se tuerce.
Reservas al 80% y sin falsos estímulos
Esta petición de prudencia también se extiende a la propia reposición de las reservas nacionales para evitar que inflen artificialmente el mercado. La estrategia pasa por aprovechar la flexibilidad de la normativa y apuntar a un nivel de llenado del 80%, aliviando así la asfixia inmediata sobre los precios.
La misiva aprovecha para lanzar una seria advertencia sobre las ayudas estatales destinadas a proteger a empresas y familias. Europa exige que cualquier tope de precios sea estrictamente temporal y no acabe incentivando un consumo extra que distorsione el mercado interior de los países vecinos.
El debate de la excepción ibérica
A pesar de estas alertas, el comisario reconoce que la infraestructura europea está mucho mejor preparada que en el invierno de 2021. El empuje de las energías renovables y la red de importación de gas natural licuado han blindado la capacidad de respuesta frente a la volatilidad extranjera.
El mensaje llega en un momento clave de negociaciones entre los ministros europeos de energía y a escasas horas de que España anuncie su nuevo real decreto. Mientras el Gobierno busca extender la rebaja de los carburantes, el mercado mantiene vivo el debate de resucitar la «excepción ibérica».
