Imagen de un peregrino en el Camino de Santiago Imagen de un peregrino en el Camino de Santiago

El Camino del Propósito: 60 kilómetros para replantear tu liderazgo

El Camino del Propósito combina 60 kilómetros y 90 días de mentoría para alinear liderazgo, decisiones y sentido.
Imagen de un peregrino en el Camino de Santiago :: Ministerio de Cultura

Alcanzar los objetivos, ascender dentro de una organización o entrar en un comité de dirección no garantiza que un profesional se sienta realizado. En algunos casos, el éxito termina abriendo una pregunta más incómoda: si ya se ha conseguido aquello que se perseguía, ¿por qué sigue faltando algo?

De esa reflexión nace El Camino del Propósito, un proyecto creado por José María Palomares y Juan Parodi para ayudar a directivos, empresarios y emprendedores con experiencia a identificar desde dónde ejercen su liderazgo. La propuesta reúne a 15 participantes en una ruta de 60 kilómetros entre Melide y Santiago de Compostela, seguida de 90 días de acompañamiento.

No se trata de un test que clasifique a los asistentes en una tipología cerrada. El punto de partida es una pregunta más personal: si las decisiones se toman desde quien uno es realmente o desde el cargo que representa. La experiencia busca observar comportamientos, conversaciones aplazadas y prioridades para descubrir qué distancia existe entre la identidad del líder y su manera de actuar.

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Dos peregrinos durante una etapa :: Lugares de Aventura

Del logro a la plenitud

Los mentores aseguran haber detectado este conflicto durante sus años de trabajo con líderes, miembros de comités de dirección y consejeros delegados. Son profesionales que han cumplido buena parte de sus metas, pero que ya no encuentran necesariamente sentido en continuar acumulando logros.

«Pasamos del achievement al fulfillment, de la consecución de los objetivos a la realización», explica José María Palomares. La cuestión ya no consiste únicamente en determinar qué quiere alcanzar un directivo, sino en descubrir qué clase de profesional desea ser y qué impacto pretende generar desde su posición.

Ese desajuste puede manifestarse como agotamiento, falta de claridad o dificultad para abordar determinadas decisiones. La propuesta parte de que el cansancio no siempre procede del exceso de trabajo, sino también de la distancia entre lo que una persona considera importante y la forma en la que dirige su vida profesional.

Peregrinos llegan a la catedral de Santiago de Compostela :: Tee Travel

El Camino como espejo del liderazgo

El recorrido se divide en tres etapas de unos 20 kilómetros diarios, planteadas con paradas y sin convertir la experiencia en una prueba deportiva. «Allí no vamos a cumplir un reto físico, sino uno de reflexión», precisa Palomares. No se exige una preparación específica, aunque sí un buen estado general de salud y un equipamiento adecuado.

La elección del Camino de Santiago no es casual. Caminar reduce las distracciones habituales, modifica el ritmo de las conversaciones y deja espacio para que aparezcan cuestiones que normalmente quedan ocultas por la agenda. «El camino no te da lo que pides, sino lo que necesitas», señala el directivo, que sitúa la reflexión como el primer objetivo del programa.

El método se apoya en tres ideas: el cuerpo piensa, el silencio ordena y las decisiones concretan. Durante la marcha y al final de cada etapa se desarrollan dinámicas de autoconocimiento y conversaciones sobre el impacto profesional de cada participante. La finalidad no es reflexionar de manera abstracta, sino reconocer patrones: si se lidera desde el control, la escucha, el miedo al conflicto, la búsqueda permanente de resultados o la conexión con un propósito.

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Aprender a liderar y dejarse acompañar

Una parte del trabajo se desarrolla mediante mentoring cruzado. Los participantes se organizan en parejas para que uno formule preguntas y acompañe la reflexión del otro antes de intercambiar los papeles. «Desde el punto de vista del ejercicio del liderazgo, es importante ser sujeto activo y sujeto pasivo, entender las dos dinámicas», afirma Palomares.

El proceso debe terminar con compromisos concretos: tres decisiones con fechas de aplicación, una conversación pendiente con la persona adecuada y una formulación del propósito que sirva como referencia para futuras elecciones. Después del Camino, Palomares mantiene sesiones individuales con cada participante a los 30 y 60 días, antes de una integración grupal al cumplirse los 90.

«Queremos asegurarnos de que esto se convierte en acción», resume. Porque descubrir qué tipo de líder eres no depende únicamente de cómo te defines, sino de las conversaciones que decides mantener, los comportamientos que estás dispuesto a cambiar y las decisiones que tomas cuando vuelves a encontrarte frente a tu agenda.

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