Entramos en la nueva sede de Luckia en A Coruña y lo primero que aparece no es solo un edificio corporativo. Es una declaración de escala. La compañía ha querido levantar un espacio capaz de ordenar su crecimiento, reforzar su identidad y proyectar una imagen más tecnológica, sostenible y conectada con Galicia.
El complejo, diseñado por Carlos Rubio Carvajal, se ha concebido con capacidad para 1.000 profesionales y una superficie de 25.000 metros cuadrados. La sede se presenta como un activo estratégico para reunir perfiles de tecnología, ingeniería, marketing y gestión.
La arquitectura funciona aquí como una segunda marca. La sede no busca solo resolver necesidades operativas. También traduce el momento corporativo de Luckia en volumen, fachada, eficiencia y presencia institucional.

Un edificio pensado como hub
El recorrido por la sede deja una idea clara: Luckia quiere que su nueva casa sea algo más que una oficina. El edificio incorpora una lanzadera de startups y un programa formativo continuo en nuevas tecnologías, inteligencia artificial y liderazgo de equipos.
Ese planteamiento convierte la sede en un punto de encuentro entre plantilla, innovación y ecosistema empresarial. No se trata únicamente de sentarse a trabajar. La idea es crear un entorno donde puedan cruzarse formación, talento, desarrollo tecnológico y cultura corporativa.

La compañía ha definido el proyecto como un hub digital con vocación de referencia en innovación, emprendimiento y sostenibilidad. Esa ambición se nota en la manera en la que el edificio intenta combinar escala empresarial con lenguaje arquitectónico.
Sostenibilidad integrada en el espacio
La sostenibilidad ocupa una parte central del proyecto. La sede incorpora geotermia, 222 paneles fotovoltaicos, sistemas de aerotermia y estanques para recoger agua pluvial y reutilizarla en riego, según los datos publicados sobre la inauguración.
El edificio también ha sido presentado como el primer inmueble de Galicia con certificación LEED Platino, un sello vinculado a estándares exigentes de eficiencia energética, diseño sostenible y calidad ambiental interior.

En una sede de estas dimensiones, el mensaje resulta claro: la eficiencia no aparece como un añadido decorativo, sino como parte de la estructura del edificio. Energía, agua, materiales y bienestar interior forman parte del mismo relato.
