Seúl frena la inversión en EEUU para el gasoducto de Alaska

El Gobierno surcoreano matiza el anuncio presidencial y supedita su inversión en EEUU para la construcción del gasoducto a una estricta revisión financiera.
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Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, anunció este miércoles un paquete de inversiones surcoreanas valorado en 200.000 millones de dólares para el desarrollo de infraestructuras críticas en suelo estadounidense. Sin embargo, el Ejecutivo de Seúl ha respondido de forma inmediata para matizar el alcance del acuerdo, aclarando que una de las piezas clave del anuncio (un gasoducto de gas natural licuado (GNL) en Alaska presupuestado en 54.000 millones de dólares) aún no cuenta con la aprobación definitiva.

El anuncio, realizado desde el Despacho Oval, enmarca estos fondos dentro de un paquete estratégico mayor de 350.000 millones de dólares pactado el pasado ejercicio. El desglose defendido por la Administración estadounidense contemplaba la construcción de ocho grandes centrales nucleares por 120.000 millones, una instalación de generación de gas en Texas por 22.300 millones y la infraestructura de transporte en Alaska.

La rentabilidad comercial como requisito ineludible

La réplica institucional asiática refleja prudencia corporativa. El Ministerio de Industria de Corea del Sur ha emitido un comunicado aclarando que el proyecto de Alaska deberá someterse a una evaluación exhaustiva para confirmar su viabilidad comercial y el estricto cumplimiento de los procedimientos legales. «No se ha tomado ninguna decisión sobre si se invertirá o sobre el tamaño de la inversión», subraya el documento oficial.

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En esta misma línea de cautela, Lee Jae Myung, el presidente surcoreano, ha precisado que el desembolso de capital tanto para el GNL como para los reactores nucleares exige una confirmación previa de su rentabilidad. Por el momento, el único proyecto que Seúl da por consolidado es la planta de gas de 6 gigavatios en Texas, diseñada para suministrar energía a centros de datos y plantas de semiconductores.

Presión electoral y compromisos corporativos

La escenificación de la Casa Blanca se produce a escasas semanas de las elecciones legislativas de noviembre, en un contexto marcado por la volatilidad energética. El proyecto de Alaska posee un alto valor político para Dan Sullivan, senador republicano inmerso en una ajustada campaña de reelección. La obra proyectada contempla una tubería de casi 1.300 kilómetros con capacidad para producir hasta 20 millones de toneladas métricas de GNL anuales destinadas al mercado asiático.

Para que el proyecto alcance su fase vinculante o Decisión Final de Inversión (FID), el desarrollador de la infraestructura, Glenfarne, necesita consolidar apoyos. Aunque la compañía ya cuenta con acuerdos preliminares de importadores nipones como JERA y Tokyo Gas, aún requiere asegurar la demanda de tres millones de toneladas anuales adicionales para blindar la operación, un hito financiero para el que la participación final de Corea del Sur resulta determinante.

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