Fluidra mueve su producción de China a Marruecos

El fabricante español de equipamiento adapta su estructura productiva al nuevo escenario comercial.
Sede de Fluidra Sede de Fluidra
Imagen cortesía de Fluidra

Fluidra está acelerando la transformación de su estructura industrial para adaptarse a un escenario internacional en el que los aranceles, los costes de producción y la proximidad a los mercados se han convertido en factores cada vez más determinantes. La compañía ha decidido trasladar parte de su producción desde China a Marruecos y, paralelamente, reorganizar su actividad industrial en Estados Unidos.

El movimiento forma parte de una estrategia más amplia para optimizar la huella productiva del grupo y ganar eficiencia en un momento de elevada incertidumbre en el comercio internacional. La multinacional española también contempla el cierre de determinadas instalaciones en China y Francia dentro de este proceso de racionalización.

Marruecos gana peso en la estrategia industrial

La apuesta por Marruecos responde a la necesidad de acercar determinadas capacidades productivas a los mercados a los que sirven y mejorar la competitividad de la cadena de suministro.

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Fluidra ya había anunciado durante el año su intención de reforzar su presencia industrial en el país con una nueva planta en Tánger, dentro de su proceso de reconfiguración global. La decisión convierte a Marruecos en una pieza cada vez más relevante dentro del mapa productivo del grupo.

El traslado de producción desde China se produce, además, en un contexto en el que las compañías industriales están revisando sus cadenas de suministro para reducir su exposición a las tensiones comerciales y a posibles cambios regulatorios.

Más que una simple deslocalización, el movimiento refleja un cambio en el modelo industrial: producir allí donde sea más eficiente atender cada mercado.

Estados Unidos, un mercado estratégico

La reorganización también alcanza a Estados Unidos, uno de los principales mercados de Fluidra y una región que continúa registrando crecimiento.

En el primer semestre, las ventas de Fluidra en Norteamérica aumentaron un 4% a moneda constante, mientras que el grupo consiguió un crecimiento del 5% en Europa y del 3% en el resto del mundo. En conjunto, la compañía alcanzó unas ventas de 1.258 millones de euros entre enero y junio.

La adaptación de la estructura estadounidense busca mejorar la eficiencia de las operaciones y adecuar la capacidad productiva a las nuevas condiciones del mercado.

Esta estrategia resulta especialmente relevante en un momento en el que los fabricantes con una elevada exposición internacional están teniendo que equilibrar tres objetivos: mantener capacidad de producción, controlar costes y minimizar el impacto de las barreras comerciales.

Una reestructuración con un objetivo de 120 millones

El rediseño industrial se integra en el plan de eficiencia de Fluidra, cuyo objetivo es generar 120 millones de euros de ahorro acumulado en cinco años.

La compañía asegura que el programa avanza según lo previsto. Durante el primer semestre de 2026 ya habría generado aproximadamente 15 millones de euros de ahorro. Entre las medidas contempladas también figura la optimización de la red de I+D, incluido el cierre de un centro en Francia.

El proceso tiene impacto directo en la cuenta de resultados. Fluidra cerró el primer semestre con un beneficio neto de 126 millones de euros, un 7% menos que un año antes, en parte por el incremento de los gastos operativos asociados a la transformación del grupo.

Crecer mientras reduce costes

La reorganización industrial no implica un cambio de rumbo en los objetivos de crecimiento de Fluidra. Al contrario, la compañía está tratando de combinar una estructura más eficiente con nuevas inversiones y adquisiciones.

Entre enero y junio, el EBITDA ajustado alcanzó los 321 millones de euros, un 6% más a moneda constante, con un margen del 25,5%. El beneficio neto ajustado se situó en 175 millones, un 7% más a moneda constante.

Fluidra también mantiene sus previsiones para el conjunto de 2026 y ha puesto en marcha un programa de recompra de acciones de 40 millones de euros.

A ello se suma la adquisición de Hydrapro, fabricante francés especializado en tratamiento de agua, una operación que refuerza la posición de la compañía en uno de sus mercados estratégicos y amplía su exposición a una categoría considerada clave para el crecimiento del sector.

Del ‘low cost’ a la resiliencia industrial

El caso de Fluidra refleja una tendencia que está transformando la industria global. Durante décadas, las cadenas de suministro se diseñaron principalmente alrededor del coste de producción. Ahora, factores como los aranceles, la seguridad del suministro, los tiempos logísticos y la proximidad al cliente tienen un peso creciente.

Para Fluidra, el traslado de parte de la producción de China a Marruecos y la reorganización de sus operaciones estadounidenses forman parte de esa nueva ecuación.

La compañía busca así una estructura industrial más flexible y adaptada a cada región, al tiempo que concentra recursos en aquellas áreas con mayor potencial de crecimiento.

El resultado será una Fluidra con una huella industrial más diversificada y regionalizada, preparada para competir en un mercado en el que fabricar barato ya no es suficiente: también hay que fabricar cerca, reducir riesgos y responder con rapidez a un entorno comercial cada vez más cambiante.

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