El decimoquinto aniversario del South Summit ha servido de escenario para presentar una cruda radiografía del sector nacional desde la planta 24 de la IE Tower de Madrid. Durante la presentación del Mapa del Emprendimiento 2026, celebrada este viernes bajo la mirada de representantes institucionales como María González Veracruz, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, y Rocío Albert, consejera de Economía de la Comunidad de Madrid, el diagnóstico fue severo.
María Benjumea, fundadora y presidenta del evento, alertó sobre la urgencia de fortalecer el tejido corporativo local: «Necesitamos talento español, que se conozca y atraerlo».
A pesar de la aparente madurez del mercado ibérico, la rentabilidad se ha convertido en un obstáculo estructural. Las estadísticas evidencian que solo el 18% de las startups españolas logra un EBITDA positivo, frente al exiguo 9% registrado en el resto de Europa. En claro contraste, Latinoamérica domina globalmente este indicador financiero tras alcanzar el 28,6% de proyectos rentables.
Salvador Aragón, Chief Innovation Officer (CIO) de IE University y encargado de desgranar los datos del informe, fue rotundo al señalar que estar «anclados en EBITDA del 18%» refleja un grave problema de fondo. Ante la evidente pérdida de hegemonía continental, el directivo describió un innegable fenómeno de «tropicalización inversa».
Si históricamente las economías emergentes importaban mecánicas de los países desarrollados, hoy la dirección del flujo ha cambiado radicalmente.
«Me van a permitir la expresión. Probablemente tengamos que hacer en España y Europa un proceso de humildad, porque muchos de los grandes modelos están surgiendo al otro lado del charco», sentenció Aragón. Latinoamérica crece ahora desde sus mercados locales y abandona definitivamente su histórico rol de alumno.
La inteligencia artificial dispara la figura del ‘solopreneur’
La implantación de modelos algorítmicos no está generando contrataciones masivas, sino fomentando una severa automatización individual. «La figura del solopreneur es el primer indicio que demuestra que la inteligencia artificial está cambiando algo en el ecosistema», argumentó Aragón.
Los datos respaldan esta contracción: cuando una empresa adopta la IA como tecnología fundamental, el número de fundadores solitarios experimenta un incremento directo, permitiendo operar sin ampliar plantilla.
Actualmente, el 25,9% de las firmas españolas de nueva creación opera bajo el mando de una sola persona. En el panorama europeo, Estonia destaca como el gran caso de éxito comunitario, liderando la tabla de emprendedores en serie (85,7%) y situándose a la cabeza en el desarrollo de inteligencia artificial (60%).
Paralelamente, los registros en el continente africano muestran una enorme similitud con los patrones europeos, lo que demuestra que la creación de compañías trasciende los retornos de inversión. «El emprendimiento puede ser una forma muy, muy, muy relevante de escala social», subrayó el CIO de IE University.
Parálisis en la escalabilidad y brecha de género
Más allá de los márgenes económicos, el mercado nacional muestra carencias profundas. El ecosistema lleva catorce años atascado en materia de diversidad de género, manteniendo la representación femenina en un pobre 22,6% sin lograr superar las cifras de hace una década.
En el ámbito financiero, la dependencia de los ahorros personales es asfixiante. Las empresas nacionales inician su actividad apoyándose masivamente en fondos propios (60,9%). Esta precariedad obliga a alterar sus prioridades estratégicas: las startups españolas valoran más conseguir visibilidad mediática urgente (84,1%) que captar inversión propiamente dicha (80,7%).
El gran reto de la industria ibérica ya no es alargar la supervivencia de los proyectos, sino ejecutar una escalabilidad real que les permita competir fuera de sus propias fronteras.
