Las pequeñas y medianas empresas del sector secundario apenas alcanzan un 4,1% de implantación real de estas herramientas. Los datos del «Barómetro IndesIA 2026» confirman que la gran mayoría del tejido productivo sigue trabajando de espaldas a la digitalización.
Aunque el porcentaje parece bajo, refleja un crecimiento sostenido frente al 2,1% registrado en 2024 y el 2,9% de 2025. El informe, basado en la situación de más de 131.000 compañías, demuestra que el salto tecnológico avanza a un ritmo demasiado lento.
La barrera del tamaño empresarial
El volumen de la plantilla es el factor que marca la diferencia a la hora de modernizar los procesos del día a día. Las empresas medianas, de entre 50 y 250 trabajadores, lideran el uso de estas soluciones digitales alcanzando un nada despreciable 6,5%.
Por el contrario, la penetración cae al 5,1% en los negocios que cuentan con entre 10 y 50 empleados en nómina. El escenario es aún más precario en las microempresas de menos de diez trabajadores, donde la adopción se desploma hasta un escaso 3,6%.
El mapa tecnológico por comunidades
El ecosistema innovador también refleja una clara desigualdad geográfica a la hora de integrar estas herramientas de vanguardia. Madrid encabeza la carrera tecnológica nacional con un 6,3% de adopción, marcando el paso al resto de regiones que intentan no quedarse atrás.
Cataluña ocupa la segunda posición con un 4,9%, seguida muy de cerca por el País Vasco con un 4,2% de implantación. A nivel de software, la IA generativa y la automatización pura de decisiones ganan mucho terreno frente a los modelos clásicos de «machine learning».
Estadísticas con matices importantes
Las cifras de IndesIA chocan a primera vista con los datos generales publicados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística. Sus registros correspondientes al primer trimestre de 2025 situaban el uso tecnológico en un optimista 21,1% para empresas de más de diez trabajadores.
Esta brecha estadística tiene una explicación muy sencilla: ambos informes fotografían realidades y universos empresariales totalmente distintos. Mientras este nuevo barómetro filtra solo negocios industriales, el INE mezcla todo tipo de compañías de servicios donde la digitalización es más fácil.
El verdadero reto es la rentabilidad
El debate de fondo ya no gira en torno a sumar licencias de software, sino a lograr que el gasto se traduzca en rentas. Lieven Van der Veken, director global de QuantumBlack, asegura que el 89% de las organizaciones globales ya usa estas tecnologías.
A pesar de esa adopción masiva a escala global, Van der Veken avisa de que apenas un 6% logra un impacto real en su EBITDA. El experto dejó claro durante el «V Foro IndesIA» que el desafío vital es convertir todo este potencial en resultados financieros directos.
Presupuesto público y próximos pasos
El estudio también destapa una grave desconexión entre la lluvia de ayudas públicas y las necesidades reales a pie de fábrica. La inversión estatal alcanzó los 4.609 millones de euros en 2025, pero el dinero no siempre fluye hacia las regiones con más uso.
Ante este panorama, Valero Marín, presidente de IndesIA, alerta de la brecha evidente que sufren las compañías de menor tamaño. El objetivo final debe ser escalar rápido para que el tejido industrial español logre transformar el esfuerzo tecnológico en competitividad, productividad y supervivencia.
