La crisis de Volkswagen abre un nuevo frente: el reparto de los sacrificios entre trabajadores y accionistas. La presidenta del comité de empresa del grupo, Daniela Cavallo, ha reclamado este lunes una mayor implicación de los inversores y ha pedido que una mayor cantidad de recursos permanezca dentro de la compañía para financiar su transformación.
«También nuestros accionistas deben aportar su parte para superar la crisis», ha defendido Cavallo durante una movilización de trabajadores celebrada en la planta principal de Volkswagen en Wolfsburgo.
La representante de los trabajadores considera que los esfuerzos no pueden concentrarse únicamente en la plantilla y reclama que los accionistas participen también en el proceso de ajuste que atraviesa el mayor fabricante de automóviles de Europa.
La petición llega en un momento especialmente delicado para la industria alemana del automóvil, presionada por factores como la competencia internacional, la transición hacia el vehículo eléctrico y la baja utilización de algunas fábricas.
Menos dividendos para financiar la transformación
Cavallo ha puesto sobre la mesa una propuesta concreta: facilitar que los grandes accionistas puedan renunciar voluntariamente a una parte de sus dividendos y que ese dinero permanezca dentro de Volkswagen.
Actualmente, según explicó la presidenta del comité, esa opción presenta un obstáculo fiscal. Aunque un gran inversor decidiera dejar parte de su dividendo dentro de la compañía, seguiría teniendo que asumir la carga tributaria correspondiente a la totalidad de la distribución.
Por ello, Cavallo reclama al Gobierno alemán cambios que permitan que la parte del dividendo a la que voluntariamente renuncie un accionista quede exenta de impuestos. A su juicio, este mecanismo permitiría conservar más recursos dentro de Volkswagen para afrontar las inversiones que requiere su transformación.
La cuestión afecta especialmente a los grandes propietarios del fabricante. Porsche SE, controlada por las familias Porsche y Piëch, es el principal accionista de Volkswagen, mientras que el estado federado de Baja Sajonia mantiene otra de las participaciones relevantes en el grupo.
Volkswagen, en el centro de las protestas
Las declaraciones se han producido durante una jornada de movilizaciones que trasciende al propio fabricante. IG Metall ha convocado este lunes protestas en más de 200 puntos de Alemania, desde Wolfsburgo hasta Stuttgart o Zwickau, para reclamar garantías para el empleo y el futuro industrial del automóvil en el país. El sindicato esperaba una participación superior a las 100.000 personas.
En Wolfsburgo, miles de empleados participaron en las acciones organizadas en torno a la principal fábrica de Volkswagen. Daniela Cavallo intervino junto a Christiane Benner, presidenta de IG Metall, que reclamó también inversiones en los centros productivos y medidas políticas para reforzar la competitividad de la industria.
Entre las reivindicaciones planteadas por el sindicato se encuentran mantener la semana laboral de 35 horas, incrementar las inversiones en las fábricas, reducir los costes energéticos y reforzar la producción industrial en Alemania y Europa.
El empleo, la gran batalla en Volkswagen
El trasfondo de la protesta es el futuro de decenas de miles de trabajadores del sector. Volkswagen lleva tiempo inmersa en un profundo proceso de reestructuración mientras intenta reducir costes y adaptar su estructura industrial a las nuevas condiciones del mercado.
Las tensiones entre dirección y trabajadores han vuelto a aumentar durante los últimos meses por los planes sobre empleo, capacidad productiva y futuro de distintas fábricas alemanas. IG Metall sostiene que las medidas de ahorro no deberían recaer principalmente sobre las plantillas y reclama que las inversiones industriales tengan prioridad frente a la remuneración de los accionistas.
La disputa se produce, además, a las puertas de una nueva etapa de negociación laboral. En Volkswagen, el periodo de paz laboral contemplado en su convenio interno termina el 31 de diciembre de 2026, mientras trabajadores y dirección continúan discutiendo sobre las perspectivas industriales de los diferentes centros productivos.
La petición lanzada desde Wolfsburgo introduce así un nuevo elemento en el debate sobre cómo financiar la transformación del fabricante: que el ajuste no proceda únicamente de los costes y el empleo, sino también de una menor salida de recursos hacia los accionistas.
