Trump y Xi prolongan la tregua comercial entre EEUU y China tras su reunión en Washington

EEUU y China prolongan dos meses su tregua comercial tras una reunión marcada también por la IA, Taiwán e Irán.
Donald Trump y Xi Jinping en la Casa Blanca Donald Trump y Xi Jinping en la Casa Blanca
Donald Trump y Xi Jinping en la Casa Blanca :: The White House

Donald Trump y Xi Jinping han optado por ganar tiempo en la relación entre Estados Unidos y China. Tras mantener alrededor de tres horas de conversaciones en la Casa Blanca, los dos líderes han acordado prolongar durante otros dos meses la actual tregua comercial, mientras mantienen abiertas sus diferencias sobre cuestiones estratégicas como Taiwán y la inteligencia artificial.

La reunión se produjo durante la visita de Estado de Xi a Washington, que incluyó una ceremonia oficial y una cena en la Casa Blanca con representantes gubernamentales y empresariales. La Administración estadounidense había preparado un amplio despliegue institucional para recibir al mandatario chino.

El tono público de ambos dirigentes fue conciliador. Trump calificó el encuentro como «una gran reunión» y, durante la cena, defendió la evolución reciente de las relaciones entre ambos países. Xi, por su parte, apeló a la responsabilidad de las dos potencias y defendió una competencia que se mantenga dentro de determinados límites.

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Sin embargo, la extensión de la tregua comercial aparece como el principal resultado concreto inmediato de unas conversaciones en las que siguen pendientes algunas de las cuestiones más sensibles de la relación bilateral.

La inteligencia artificial entra en la negociación

Uno de los asuntos que ha ganado peso en la relación entre Washington y Pekín es la inteligencia artificial, una tecnología que ambos países consideran estratégica para su posición económica y tecnológica.

Las diferencias no se limitan al desarrollo de los modelos. En Estados Unidos existe también un debate sobre hasta dónde deberían llegar las restricciones a la tecnología china y al acceso de las compañías del país asiático a determinadas capacidades.

Las posiciones tampoco son uniformes dentro de la propia industria estadounidense. Mientras algunos responsables tecnológicos han defendido mayores restricciones sobre los desarrolladores chinos, otros han cuestionado que limitar el acceso o utilización de sus modelos sea la estrategia adecuada.

La presencia de importantes representantes empresariales durante la visita reflejó además el peso económico y tecnológico de la relación bilateral. La Casa Blanca confirmó que la cena de Estado contaría tanto con las delegaciones oficiales como con líderes empresariales y representantes gubernamentales.

Taiwán continúa marcando distancias

La situación de Taiwán continúa siendo otro de los principales puntos de fricción entre las dos potencias.

Xi volvió a plantear durante el encuentro las posiciones de Pekín sobre la isla, mientras Washington mantiene una relación económica y tecnológica estrecha con Taiwán. Este mismo año, Estados Unidos y Taiwán anunciaron acuerdos comerciales y de inversión que incluyen importantes compromisos vinculados a la producción estadounidense de semiconductores, energía e inteligencia artificial.

El asunto se mantiene así como uno de los elementos estructurales de tensión en la relación entre Washington y Pekín, más allá de los avances que puedan producirse en el terreno comercial.

Comercio e Irán, otros frentes abiertos

La relación comercial continúa siendo uno de los principales terrenos de negociación. Estados Unidos y China ya habían alcanzado acuerdos durante este año para gestionar sus intercambios y abordar cuestiones como las tierras raras, los productos agrícolas o determinadas compras de bienes estadounidenses. En mayo, ambos gobiernos también constituyeron nuevos mecanismos bilaterales para tratar cuestiones de comercio e inversión.

Irán forma igualmente parte de las conversaciones entre las dos potencias. En sus anteriores acuerdos de este año, Trump y Xi ya habían coincidido públicamente en que Irán no debería disponer de armas nucleares.

La visita de Xi confirma así el intento de Washington y Pekín de estabilizar una relación marcada simultáneamente por la interdependencia económica y la competencia tecnológica y geopolítica.

Por ahora, el resultado más inmediato pasa por extender durante dos meses la tregua comercial. Las cuestiones más complejas —desde la inteligencia artificial hasta Taiwán— continúan abiertas.

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