Veronica Serra, fundadora de Innova Capital, analiza en South Summit su forma de entender la inversión y el papel que juega el acompañamiento real al emprendedor en la construcción de compañías con recorrido.
La inversora defiende una mirada basada en el liderazgo, la empatía, la capacidad de ejecución y la creación de relaciones de confianza como factores clave para detectar proyectos con potencial.
TOFF.- Eres una de las máximas figuras del ecosistema inversor. ¿Cómo has conseguido posicionarte como una inversora diferente y qué es lo que todo el mundo destaca?
VS.- Creo que hay varias cosas. La primera es que trabajé en medios mientras estaba en la escuela de Derecho. Hacía muchas entrevistas, hacía muchas preguntas y siempre me gustó mucho preguntar.
Desde el inicio de Endeavor, una organización que apoya a emprendedores, también me involucré mucho. Hoy estoy en el Global Board, pero siempre he estado vinculada. Hay dos cosas que influyeron en mi carrera como inversora, aunque vienen de fuera de la inversión. La primera es la capacidad de comunicarme, de no tener vergüenza de hacer preguntas y de estar siempre muy interesada. La segunda es una voluntad de colaboración, no solo de devolver, sino especialmente de conectar y ayudar a emprendedores en varias fases de sus desafíos.
Cuando empecé como inversora, la conversación inicial con el emprendedor siempre buscaba entender cuáles eran sus motivaciones, qué le movía, cuál era su gran sueño y cómo estaba pensando el proyecto y el modelo de negocio. Siempre intento entender muy bien todo lo que hay detrás. Las conversaciones suelen construirse alrededor de los nexos del proyecto: hacia dónde va, dónde necesita ayuda y qué ideas podemos intercambiar.
La conversación casi siempre es muy rica con el emprendedor. Incluso cuando digo que no voy a invertir porque la ronda está muy cara o por cualquier otro motivo, muchas veces me dicen: «¿Pero no quieres estar en el directorio? ¿Por qué no podemos hablar más veces?». Creo que tengo la capacidad de generar una conexión con el emprendedor, en la que entiende que realmente aportamos valor. Eso es algo que muchos dicen, pero no siempre cumplen.
La principal cosa que siempre he hecho es empezar a ayudar antes de invertir. Eso también me ayuda a ver si hacen follow up, cómo lo hacen y cómo gestionan una presentación o una introducción. Entiendo si escuchan, si saben escuchar y si son humildes. También hago bastante background check para entender no solo si son buenos socios, sino con quién han trabajado antes, si tienen capacidad de liderazgo y si pueden atraer talento. Nadie crece solo, hay que atraer y crear un equipo muy fuerte.
TOFF.- ¿Tan importante es el equipo?
VS.- Eso es fundamental. También me fijo en cómo reciben feedback. Si alguien rechaza el feedback, no escucha y no acepta ayuda, cuando aparezca un problema, ¿cómo va a reaccionar?
Tal vez esos dos lados influyeron mucho en mi enfoque. Mientras la mayoría de los hombres viene puramente del mercado financiero, pregunta por los números, quiere saber la valoración y no se interesa tanto por la parte más fundamental y humana: por qué están haciendo eso, cuál es la motivación. Yo no quiero invertir en emprendedores que están ahí solo para ganar dinero. Quiero que estén ahí porque les importa, porque les toca, porque es algo parecido a una misión muy grande.
El feedback que recibía, especialmente al inicio, era: «Fue la mejor charla que tuve con cualquier inversionista». Me decían que era muy interesada, muy colaborativa, que me importaba. Imagina un emprendedor que ya pasa por una dificultad enorme al sacar algo de cero. Si alguien llega y la primera conversación es solo sobre ventas, cifras y valoración, puede sentirse casi agredido. Todavía más si ya le dices: «Tú vales poco, vales esto o vales lo otro».
Creo que mi enfoque siempre fue colaborar y también mostrar el valor, porque así tengo argumentos para justificar incluso la valoración. Además, el riesgo disminuye si entiendo que puedo ayudar a la empresa. Es un riesgo menor porque puedo ayudar a conseguir clientes, atraer talento, estructurar mejor su cap table o crear un plan de retención. Hay varias áreas en las que tengo experiencia.
El emprendedor siente que soy una socia, alguien con quien puede contar. Cuando discutimos los riesgos y lo que puede pasar, entiende que probablemente, cuando las cosas no estén bien, voy a estar ahí. No soy alguien fría, calculista o solo numérica. Esas son, tal vez, las grandes diferencias.

TOFF.- ¿Influye ser mujer en un mundo tradicionalmente masculino?
Creo que nosotras tenemos la capacidad de generar empatía mucho más rápido. Somos más sensibles y conseguimos leer mucho mejor a las personas. Eso ayuda a seleccionar, porque al final estás seleccionando a alguien para invertir. No es solo la empresa; es, especialmente, quien conduce la empresa. Eso es muy importante.
También creo que tal vez somos menos amenazantes que los hombres en esa idea de «yo tengo el dinero, tengo el poder y voy a mandar». Incluso para negociar términos de governance, creo que conseguimos generar una capacidad de confianza mucho más rápida y mucho mejor. Ser mujer puede ser una ventaja y no una amenaza.
TOFF.- ¿Y has notado alguna diferencia más?
VS.- Creo que también hay otra diferencia, y aquí ya hablo de algo más genérico. Cuando ven a una mujer inversora, a veces piensan: «Es una mujer». Si haces algo mejor de lo esperado, se impresionan mucho. Las expectativas son bajas y creo que, al menos en mi caso, siempre he conseguido generar resultados muy por encima de esas expectativas. Eso crea goodwill y un efecto de red.
Hubo una época, al inicio de internet, a finales de los años 90, en la que yo estaba involucrada en varios proyectos. Recibía llamadas de gente que me decía: «Mira, todo el mundo está hablando de ti, te quiero conocer». También me decían que yo era la persona con la que había que hablar porque sabía de todo, conocía a todos y podía ayudar.
Creo que el track record importa mucho, primero por lo que otras personas dicen de ti y, más tarde, por los resultados. Fui early investor en Mercado Libre, una compañía que llegó a superar los 100.000 millones de dólares de capitalización bursátil. También fui inversora de Patagon, que fue vendida a Santander dos semanas antes de la burbuja.
En aquella época, la operación fue de 750 millones de dólares, un valor muy alto para el año 2000. Incluso hoy es un valor alto, pero imagina hace 26 años. Fue un gran exit. Después, en el fondo que creé en 2010, fuimos los mayores inversores de Movile, que era dueña de iFood.
iFood pasó de 18.000 entregas al mes a 150 millones de entregas mensuales. Es el mayor caso de food delivery en América Latina y una de las empresas más eficientes del mundo en esa área. Tuvo tanto éxito que el CEO al que apoyé y en el que invertí es ahora CEO global de Prosus, la holding global que vale más de 100.000 millones de dólares. Que esa compañía la dirija el brasileño en el que invertí es una prueba de que sé seleccionar emprendedores.
TOFF.- Entraste al inicio de Patagon, Mercado Libre y otras empresas hoy muy grandes. ¿En qué te fijas para invertir?
VS.- Pero cuando eran pequeñas, ¿no? Me fijo en el liderazgo, en la capacidad de ejecución y en la capacidad de atraer talento. Ahí realmente tienes que seleccionar a las personas.
Creo que también me ayudó mucho que fui becaria, o tuve un sponsorship, para ir a Harvard por una fundación que se llama Fundación Estudar. Es más difícil entrar en Fundación Estudar que entrar en Harvard. Seleccionan muy bien. Es una comunidad de líderes, de jóvenes estudiantes que después entran al mercado.
Por ejemplo, ahí conocí a los dos fundadores de Brex, una fintech de mucho éxito que se vendió, creo, por 4.500 o 5.000 millones de dólares. La compró Capital One en Estados Unidos. A los fundadores, que eran muy jóvenes, los conocí antes de Fundación Estudar y después en Fundación Estudar, y los ayudé mucho. Cuando empezaron, me llamaron y me invitaron a entrar.
Muchas oportunidades son así. Hay otra, por ejemplo, de Vita, que era una empresa del área de salud, de pagos en salud y de gestión de citas médicas.
Hacían eso y también la parte de pagos. El emprendedor estaba en el primer o segundo año de la escuela de negocios y me llamó para que hablara con él, lo orientara y lo ayudara. Tenía, no sé, diez personas. Entonces empecé a ayudarlo.
Después, cuando hizo una ronda, invertí en todas las rondas. Más tarde vendió también por más de 100 millones a Stone, que les compró. Cuando lo tomas en el inicio, ves que es alguien determinado, de buena índole y que sabe compartir también la participación. Como te dije, nadie crea nada solo.
TOFF.- ¿Qué crees que una feria como South Summit aporta desde el lado inversor y también desde el lado de las startups? ¿Cuál es para ti la principal ventaja de estar en un evento como el de hoy?
VS.- Creo que se concentran varias cosas. La primera es que hay mucho que aprender, porque es un summit que reúne intereses en áreas muy diversas. Yo estoy en tecnología y hay mucha innovación todos los días, así que es muy bueno estar en un lugar donde puedes encontrar a tanta gente que está realizando tantas cosas.
Cuando uno no tiene mucho tiempo, marcar una cita con tanta gente es muy práctico hacerlo aquí. Además, la selección es muy buena. Lo segundo es que aprendo mucho porque entras en sesiones que no son de tu área y eso expande la visión y las oportunidades.
Y lo tercero son las buenas relaciones, las relaciones humanas. En South Summit encuentras personas con una mentalidad parecida y esas relaciones terminan manteniéndose fuera del summit, pero son muy valiosas.
TOFF.- ¿La IA va a ser un foco de inversión principal durante los próximos años?
VS.- Ya es un foco de inversión y creo que quien no está ahí tiene que preocuparse. Creo que se va a mantener. Eso no quiere decir que las valoraciones, especialmente las de algunas compañías, se vayan a mantener, pero la inteligencia artificial ha venido para ocupar espacio en todos los lados.
Es como preguntar si el teléfono móvil iba a ocupar algún espacio. Creo que sí, al inicio podía generar dudas sobre qué iba a pasar, pero quien no se ha dado cuenta tiene que estar muy preocupado.
