Alphabet ha anunciado una emisión de capital por 80.000 millones de dólares para financiar su expansión en inteligencia artificial. La matriz de Google quiere reforzar su infraestructura de cómputo y responder a una demanda que, según la compañía, ya supera su capacidad disponible.
Está operación se ha convertido en una de las más relevantes del sector. Alphabet combina una oferta pública, un programa de venta progresiva de acciones y una colocación privada con Berkshire Hathaway Inc., que invertirá 10.000 millones de dólares.
El movimiento sitúa el coste de la IA generativa en el centro del debate financiero. La carrera ya no se mide solo por modelos, productos o usuarios, sino también por la capacidad de financiar centros de datos, chips, energía y redes globales de computación.
La estructura de la operación
Alphabet prevé captar 30.000 millones de dólares mediante ofertas públicas aseguradas. Esta parte se dividirá entre acciones ordinarias de clase A y clase C, por un lado, y acciones preferentes obligatoriamente convertibles, por otro.
A esa cifra se sumará un programa at-the-market de 40.000 millones de dólares, previsto para el tercer trimestre de 2026. La compañía podrá vender acciones de forma gradual, sin colocar todo el volumen en el mercado de una sola vez.
Berkshire Hathaway Inc. comprará 5.000 millones de dólares en acciones de clase A y otros 5.000 millones en acciones de clase C. Alphabet ha indicado que esta inversión amplía la posición que Berkshire empezó a construir en el tercer trimestre de 2025.
Una factura de IA cada vez mayor
Alphabet espera que su gasto de capital alcance entre 180.000 y 190.000 millones de dólares en 2026. La compañía también anticipa que esa cifra aumentará de forma significativa en 2027, lo que confirma la escala financiera del nuevo ciclo tecnológico.
La empresa parte de una posición sólida. En los 12 meses terminados el 31 de marzo de 2026, generó 174.000 millones de dólares de flujo de caja operativo. También ha emitido más de 85.000 millones de dólares de deuda durante el último año, elevando su deuda total por encima de 100.000 millones.
La reacción inicial del mercado no fue la esperada y las acciones de Alphabet cedían alrededor de un 1,8% en la negociación previa a la apertura, según The Guardian. Lo analistas explican que se debe a que la operación no llegará al mercado de golpe y porque Berkshire suele actuar como inversor estable.
El negocio que justifica la apuesta
Alphabet sostiene que la inversión acompaña un fuerte crecimiento de sus negocios ligados a IA. Sus ingresos crecieron un 22% interanual en el primer trimestre de 2026, hasta 110.000 millones de dólares, mientras Google Cloud avanzó un 63%.
La cartera contratada de Google Cloud casi se duplicó frente al trimestre anterior y superó los 460.000 millones de dólares. La compañía espera reconocer cerca del 50% de esa cantidad como ingresos durante los próximos 24 meses.
El mensaje para el mercado es claro: la inteligencia artificial entra en una fase más intensiva en capital. Alphabet no solo compite por usuarios o cuota de mercado, sino por construir la infraestructura que sostendrá la próxima etapa de Google, Gemini y sus servicios empresariales.
