El cierre prolongado del estrecho de Ormuz tras el conflicto en Oriente Medio sigue afectando a la economía asiática. Tres meses después, el suministro de petróleo y otras materias primas hacia Asia continúa obstaculizado, elevando los precios energéticos y presionando la inflación.
Impacto en economías asiáticas
Regiones como Filipinas experimentan alzas significativas en la inflación, lo que ha llevado al Bangko Sentral ng Pilipinas a subir los tipos en 25 puntos básicos. En cambio, países con subsidios a combustibles, como Indonesia, han amortiguado la presión de precios, aunque enfrentan desafíos fiscales.
La debilidad de la rupia indonesia y las ventas de bonos soberanos han impulsado al Banco de Indonesia a aumentar los tipos en 50 puntos básicos en mayo. Esta acción busca estabilizar la divisa y controlar el déficit fiscal.
Presiones financieras y divisas
Economías dependientes de importaciones energéticas como India y Filipinas ven sus divisas bajo presión, dificultando la gestión de déficits externos en un contexto de encarecimiento energético. Se espera que los bancos centrales de estos países continúen endureciendo las condiciones monetarias.
La inteligencia artificial y la escasez energética marcan actualmente dos realidades divergentes en Asia, lo que podría generar diferencias en las rentabilidades regionales. Países como Corea del Sur y Japón podrían beneficiarse del desarrollo de la IA, mientras que Filipinas e India se enfrentan a desafíos energéticos.
Reuniones clave y datos económicos
La próxima semana, se esperan reuniones de la Reserva Federal de EE. UU. y del Banco de Japón, junto con datos económicos relevantes para la zona euro y China. Los índices manufactureros, los datos de construcción y las cifras de inflación serán indicadores cruciales para evaluar las tendencias económicas actuales.
