El inusual abaratamiento de los préstamos para vivienda tiene los días contados porque las entidades financieras están asumiendo un riesgo de tipos de interés demasiado elevado frente a sus crecientes costes operativos.
España se ha consolidado como uno de los mercados más atractivos para conseguir financiación inmobiliaria, registrando el tercer coste más bajo de toda la eurozona. El tipo medio nacional se sitúa en un escaso 2,89%, quedando únicamente por detrás de los registros de Malta y Bulgaria.
Sin embargo, los expertos de la aseguradora Coface advierten de que este escenario idílico resulta insostenible a medio plazo para las cuentas bancarias. Las entidades están concediendo créditos y asumiendo márgenes exiguos con el único objetivo de mantener su cuota de mercado y captar nuevos clientes.
Una enorme brecha europea
La diferencia de precios que se aplica en el mercado nacional resulta abismal si se compara con los países de su entorno económico directo. El tipo de interés medio de la zona euro alcanza el 3,48%, lo que supone 59 puntos básicos más que las ofertas españolas.
La intensa guerra hipotecaria que ha marcado el sector ha provocado que bancos como Ibercaja, Santander o BBVA infravaloren el riesgo real. Al firmar préstamos fijos a treinta años, las firmas se atan a una rentabilidad que peligra seriamente si sus costes a corto plazo suben.
El encarecimiento de la liquidez
Los tipos hipotecarios españoles han llegado a situarse por debajo del coste de las propias coberturas de riesgo, dejando a las operaciones casi desprotegidas. Esta agresividad comercial se apoyaba históricamente en la liquidez barata proporcionada por el Banco Central Europeo durante la pasada pandemia.
Tras la retirada total de estos estímulos continentales, la banca nacional depende ahora de los depósitos ciudadanos y de la financiación mayorista. Aunque el 80% de los ahorros españoles permanece en cuentas a la vista, la brecha de remuneración con Europa se está reduciendo drásticamente.
Impacto en el mercado de la vivienda
Diversas fuentes del sector bancario reconocen abiertamente que el crédito inmobiliario apenas resulta rentable por sí mismo bajo estas condiciones de mercado. Su verdadero objetivo comercial es lograr la vinculación a largo plazo del comprador mediante la contratación paralela de seguros o fondos de inversión.
El contundente informe alerta de que una futura subida de 100 puntos básicos contagiaría rápidamente al sector del ladrillo. Este encarecimiento del dinero mermaría entre un 10% y un 15% la capacidad de compra ciudadana, enfriando las compraventas en plena escalada general de los precios.
