La explosión de la inteligencia artificial ha abierto un debate sin precedentes sobre la redistribución de la riqueza tecnológica. Anthropic y Elon Musk, consejero delegado de SpaceX, han presentado este fin de semana dos proyectos radicalmente opuestos para intentar calmar la creciente ansiedad pública por la destrucción de empleo y los riesgos de los nuevos algoritmos.
Acciones espaciales para 72 millones de niños
El hombre más rico del planeta ha optado por la transferencia directa de capital. A través de un mensaje en su red social, anunció que el próximo año entregará una acción de su compañía aeroespacial a cada niño de Estados Unidos. Según los datos del censo norteamericano, esta agresiva medida beneficiaría a 72 millones de menores y supondría un impacto económico estimado de unos 11.000 millones de dólares al precio de cotización actual.
«Entregar acciones, que son participaciones en la economía del futuro, directamente a la gente es el camino», aseguró el directivo para justificar su estrategia. La iniciativa se alinea comercialmente con las llamadas «Cuentas Trump», un programa gubernamental lanzado por Donald Trump, presidente del país, que dota con 1.000 dólares de fondos públicos a los nacidos entre 2025 y 2028.
Otros gigantes corporativos como Visa, Micron y Delta Air Lines ya han respaldado el plan, mientras que ejecutivos como Michael Dell han prometido inyecciones de efectivo de hasta 6.250 millones de dólares para este fondo. Sin embargo, analistas financieros como Robert Pavlik, gestor principal de carteras en Dakota Wealth Management, han recibido la promesa del magnate aeroespacial con frialdad, tachando el anuncio de mero «truco publicitario».
El mayor fondo de beneficio público de la historia
Por su parte, la creadora de los modelos Claude apuesta por un formato puramente institucional. La corporación ha comprometido el 5% de sus acciones para crear un nuevo fondo destinado al «bien público». Con una inminente salida a bolsa que podría valorar a la matriz entre 1,5 y 2 billones de dólares, esta participación reservada oscilaría entre los 75.000 y los 100.000 millones de dólares, eclipsando por completo el movimiento de su rival.
La firma tecnológica aclara explícitamente que ninguno de estos fondos de capital se utilizará para financiar campañas de presión o donaciones políticas. El objetivo prioritario de la entidad es distribuir este patrimonio para contrarrestar directamente el grave impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral mundial.
Sumando el compromiso de los cofundadores de donar el 80% de su patrimonio y los programas paralelos de los empleados, la empresa destinará casi un 20% de sus acciones totales a fines de impacto social y propósitos públicos.
