Google ha acudido a los tribunales europeos para frenar la orden de Bruselas que le obliga a compartir sus preciados datos de búsqueda con rivales como «OpenAI». La compañía estadounidense justifica su bloqueo argumentando que esta exigencia destruirá las garantías de privacidad.
La Comisión Europea ordenó en julio que el buscador abriera los servicios de su modelo «Gemini» para fomentar la competencia bajo la nueva Ley de Mercados Digitales (DMA). Ante esta presión, el gigante ha elevado el caso ante el Tribunal General de Luxemburgo.
Un historial íntimo bajo lupa
Oliver Bethell, director sénior de competencia de la multinacional, ha advertido que esta medida les forzaría a entregar información muy sensible sin una anonimización real. El directivo alerta además de que esta apertura forzosa debilitará la seguridad de todo el ecosistema «Android».
La tecnológica recuerda que los ciudadanos utilizan su plataforma para consultas íntimas, desde problemas médicos hasta crisis de pareja. Según su postura oficial, empaquetar y ceder este historial sin red de seguridad causaría un daño irreversible a los consumidores.
El contraataque de los competidores
Desde Bruselas mantienen su postura y aseguran que las órdenes emitidas contienen cortafuegos robustos para proteger la integridad de los dispositivos y a las personas. Las nuevas reglas de juego, diseñadas para domar a las grandes tecnológicas, entrarán en vigor el próximo año.
Rivales directos como DuckDuckGo, el conocido buscador enfocado en la privacidad extrema, han respaldado públicamente el mazo del regulador europeo. Un portavoz de la empresa ha zanjado la polémica asegurando que el marco es sólido y que esta apelación solo busca ganar tiempo.
