Las compañías más pequeñas de nuestra economía han logrado sumar 56.000 nuevos trabajadores durante el último año, multiplicando por cinco su ritmo de contratación previo. Este aumento interanual del 1,9% registrado en julio confirma el enorme dinamismo actual de un sector que representa al 84% de las sociedades totales del país.
Las estadísticas de la Seguridad Social revelan un crecimiento generalizado y muy robusto en los negocios de tamaño reducido. Las empresas de 10 a 49 trabajadores han acelerado su ritmo de contratación hasta el 3,1%, mientras que las grandes corporaciones sufren una ligera desaceleración laboral cayendo al 3,8%.
Un tejido productivo al alza
Entre los meses de julio de 2025 y 2026, el sistema económico ha contabilizado un incremento neto de 12.252 nuevas microempresas. Este sólido dato supone una mejora muy drástica frente a las importantes caídas generalizadas que este mismo tejido experimentó durante todo el ejercicio anterior.
La ansiada recuperación se sustenta principalmente en las entidades más reducidas de uno a dos empleados, que han conseguido sumar un saldo positivo de 2.207 nuevas firmas. Analizado por sectores, los servicios y el ámbito agrario han liderado de forma absoluta la consolidación de todos estos puestos de trabajo.
El alto coste de la burocracia
Pese al optimismo general, el experto «Alberto Pérez» advierte que esta extrema atomización conlleva habitualmente una mayor temporalidad y peores condiciones salariales. Además, recuerda que los más de dos millones de empleados en compañías tan diminutas carecen de representación, ya que no pueden celebrar elecciones sindicales por ley.
Desde la organización «ATA» denuncian de forma paralela que los propietarios siguen totalmente asfixiados por las enormes trabas administrativas diarias. La asociación calcula que la excesiva carga burocrática y fiscal le cuesta a cada autónomo unas doscientas horas de trámites y más de 3.390 euros perdidos al año.
