La incorporación del Boeing 737 MAX a la flota de Vueling se traslada a 2027. La filial de IAG ha tenido que rehacer su calendario porque los asientos que montarán esos aviones todavía no han superado el proceso de homologación. La aerolínea no ha puesto por ahora fecha al primer vuelo comercial.
El responsable de esos asientos es el grupo alemán Recaro, que acumula demoras en los ensayos y en la homologación del modelo que había elegido la aerolínea. El problema afecta a la cabina, no al aparato: el 737 MAX no presenta incidencias como aeronave.
Del 18 de diciembre a una fecha sin cerrar
El calendario original marcaba el 18 de diciembre de 2026 para el primer servicio comercial. Los horarios manejados después movieron ese estreno al arranque del año siguiente y llegaron a incluir el 6 de enero de 2027, un día que la compañía no da por cerrado. Fuentes del sector sitúan el despegue en los primeros días de enero.
Las entregas iniciales debían producirse en el tramo final de 2026, con tres unidades destinadas a la aerolínea durante ese ejercicio. El atasco en la homologación de los asientos empuja todo el proceso al año siguiente.
Fin de dos décadas solo con Airbus
La operación rompe una constante desde que la compañía echó a andar en 2004: hasta ahora ha volado únicamente con aparatos de la familia Airbus A320. Con la llegada de los Boeing, la flota contará por primera vez con un segundo fabricante.
IAG reservó en un principio 50 aviones del programa 737 MAX para su filial española. El encargo se repartía en dos bloques iguales de 25 aparatos: uno para la versión 8-200 y otro para la MAX 10. El holding ha ejercido después opciones de compra y ha elevado la cifra hasta el entorno de las 60 aeronaves.
El aparato que abrirá el camino es el Boeing 737-8-200, la variante del MAX 8 preparada para acomodar más pasajeros en el mismo fuselaje. La cabina prevista rondará las 197 plazas, lo que eleva la oferta en determinados trayectos sin saltar a un avión más grande. La MAX 10 se sumará más adelante.
El Prat, primera base del nuevo avión
Los planes iniciales apuntaban a Barcelona-El Prat, base principal de la compañía, como punto de arranque de la nueva flota. Las programaciones del 737 MAX 8-200 recogían conexiones con Roma Fiumicino, Palma de Mallorca, Sevilla y Alicante.
En esos horarios aparecían además vuelos a Fuerteventura, Ibiza y Málaga, junto a los dos aeropuertos de París: Charles de Gaulle y Orly.
