La Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) ha concedido una autorización preliminar de banco fiduciario a World Liberty Financial. Esta esperada licencia permite a la compañía criptográfica de la familia Trump asumir el control directo sobre sus activos y operar con una enorme independencia en el mercado.
Gracias a este importante avance regulatorio, la entidad podrá gestionar íntegramente su moneda USD1, que actualmente está valorada en 4.000 millones de dólares y es la cuarta mayor del sector. Sin embargo, a diferencia de la banca clásica, no tendrá permiso para aceptar depósitos de clientes ni otorgar préstamos.
La ambición de la industria digital
La firma dirigida por Donald Trump Jr y Eric Trump solicitó esta autorización en enero para internalizar unas funciones que hasta ahora delegaba en BitGo. Este movimiento responde a una tendencia generalizada donde las plataformas de activos digitales buscan diversificar sus ingresos asumiendo roles del sistema financiero tradicional.
Mientras el patrimonio familiar avanza con paso firme, el plan del presidente para convertir a Estados Unidos en la capital mundial de las criptomonedas sufre un severo revés. La Clarity Act, el proyecto estrella para regular todo el mercado, sigue totalmente atascada en el Senado ante el rechazo general de la oposición.
Las dudas sobre el conflicto de interés
Las alarmas éticas saltaron tras revelarse el pasado mes de julio que Donald Trump ingresó 1.228 millones de euros en un año gracias a este pujante negocio. Los demócratas han bloqueado la tramitación al considerar que las salvaguardias actuales son insuficientes para impedir que los cargos públicos se lucren indebidamente.
El principal punto de fricción legal reside en que las prohibiciones de emisión o promoción de activos solo afectan a los cónyuges, dejando vía libre a los hijos. Además, los expertos denuncian un claro vacío normativo, puesto que iniciativas como la memecoin TRUMP se lanzaron justo antes de su regreso a la Casa Blanca.
Un pulso político contrarreloj
Incluir requisitos de control mucho más estrictos se ha convertido en una línea roja innegociable para aprobar el borrador. Los republicanos buscaban sacar adelante el texto antes del receso de agosto para contentar a una industria tecnológica que invirtió millones de dólares en la pasada campaña electoral.
Ante este denso bloqueo legislativo, la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) iba a presentar el viernes nuevas directrices de emergencia, pero canceló su cita a última hora. El sector tecnológico insiste sin descanso en que necesita urgentemente una ley del Congreso para no operar bajo una preocupante incertidumbre jurídica.
