España fue una superpotencia mundial en el cultivo de esta planta durante siglos. Ahora, BioCircular Fiber quiere recuperar ese orgullo agrícola con un enfoque totalmente tecnológico, rentable y sostenible.
La startup acaba de encender los motores de la primera planta industrial del país dedicada a procesar este cultivo milenario. Las instalaciones están ubicadas estratégicamente en el sevillano polígono de La Isla.
Adiós a las importaciones textiles
Su modelo de negocio transforma la materia prima local en una fibra de cáñamo altamente competitiva frente al algodón tradicional. Además, generan cañamiza, un subproducto ideal para aislamientos de construcción y camas de animales.
La empresa apunta directamente al mercado B2B europeo, abasteciendo a grandes fabricantes de ropa y mobiliario. Ofrecen un suministro de kilómetro cero, totalmente trazable y listo para el inminente Pasaporte Digital de Producto de la UE.
Ventas cerradas antes de arrancar
El apetito del sector por los materiales ecológicos es tan voraz que la firma ya ha colocado gran parte de su inventario. Antes de procesar un solo gramo, han firmado siete cartas de intención que aseguran dos años enteros de producción.
Para garantizar que la maquinaria no pare, se han blindado cerrando acuerdos con cuatro potentes asociaciones agrarias andaluzas. La meta financiera tras este encaje de piezas es clara: alcanzar un margen EBITDA del 44 % a plena capacidad.
Un equipo fundador de élite
Levantar una infraestructura pionera requiere agrupar perfiles muy específicos. Al frente está Maziar Nodehi, CEO reconocido en la lista Forbes 30 Under 30, junto al doctor ingeniero Carlos Agudelo, que ya ha construido dos plantas similares.
Completan la directiva Peter Olofsson, aportando 25 años de experiencia en finanzas, Esaú Rodríguez en las operaciones y el asesor Saeid Esmailzadeh. Un auténtico ecosistema de mentes de España, Suecia y Canadá unidas por el mismo reto.
El superpoder de retener agua y CO2
El impacto climático en Andalucía será masivo. Sustituir el voraz algodón por este cultivo ahorrará un volumen de agua equivalente al consumo doméstico anual de 60.000 ciudadanos, un alivio vital para una región con grave estrés hídrico.
Pero los beneficios ambientales van mucho más allá de cuidar los acuíferos subterráneos. Cuando las instalaciones operen a su máximo rendimiento, este pulmón industrial será capaz de capturar unas 26.000 toneladas de CO2 cada año.
Ronda millonaria en la recta final
Financiar hardware pesado sin ingresos previos es la gran pesadilla emprendedora. Los fondos buscan software, los bancos piden historial y las ayudas tardan, por lo que los fundadores tuvieron que arrancar con su propio bolsillo.
Para escalar, han estructurado una ambiciosa ronda de 14 millones de euros mediante un préstamo participativo convertible. Actualmente tienen cerca del 80 % de las conversaciones muy avanzadas con capital institucional español.
Próxima parada: el escaparate andaluz
Esta inyección se dividirá cuidadosamente: unos 6,8 millones irán a CapEx, 4,5 millones sostendrán las operaciones hasta el arranque y el resto servirá de colchón. Su plan demuestra que reindustrializar el campo genera empleo rural estable.
Para rematar la faena, la compañía es una de las flamantes finalistas del foro «Al Andalus Innovation Venture» este mes de septiembre en Sevilla. Allí buscarán cerrar su ronda frente a inversores que entienden la nueva revolución industrial.
