La primera economía mundial ya no necesita crear tanto empleo como antes porque tiene menos gente a la que emplear. Esa es la lectura que el Departamento del Tesoro hizo pública este jueves para explicar el enfriamiento del mercado laboral estadounidense, que destruyó 23.000 puestos de trabajo en el último mes según las estadísticas oficiales. El argumento sitúa las expulsiones de inmigrantes en el centro del diagnóstico económico.
Un mercado laboral «difícil de interpretar»
La tesis la defendió Scott Bessent, secretario del Tesoro, durante una entrevista con la cadena CNBC dedicada a la marcha de la economía y a las señales de deterioro del mercado de trabajo. Al ser preguntado por los últimos registros, admitió que las cifras disponibles resultan difíciles de descifrar.
A partir de ahí, el responsable de las finanzas federales recurrió a la política migratoria de la Administración de Donald Trump como clave explicativa. Los puestos que se están cubriendo, sostuvo, van a parar a trabajadores estadounidenses que ocupan las vacantes dejadas por quienes han sido expulsados del país.
La cita que ha encendido el debate
«Tras las deportaciones que hemos visto durante la administración del presidente Trump y el cierre de la frontera… no necesitamos generar tantos empleos», declaró Bessent.
El secretario quiso desplazar el foco hacia la industria. Lo verdaderamente relevante, según dijo, es que Estados Unidos vive el «renacimiento» de la actividad manufacturera y de los puestos de trabajo asociados a ella.
Los datos que esgrimen los críticos
Entre las voces que han rebatido esa lectura figura la de Dean Baker, economista sénior del Centro de Investigación Económica y Política (CEPR). En un mensaje difundido en X, apuntó que la tasa de empleo entre quienes nacieron en el país ha caído un punto porcentual si se compara con el mandato de Joe Biden, presidente entre 2021 y 2025.
Más contundente fue Aaron Reichlin-Melnick, del Consejo Estadounidense de Inmigración. A su juicio, lo que hizo el secretario del Tesoro fue reconocer sin rodeos que la campaña de expulsiones está encogiendo la economía estadounidense.
Con la deuda en máximos históricos
La polémica llega en un momento delicado para el titular del Tesoro, sometido a un escrutinio creciente por el estado de las cuentas públicas. El pasado miércoles, el endeudamiento del Estado rebasó por primera vez la barrera de los 40 billones de dólares.
